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domingo, 30 de diciembre de 2007

FELIZ 2008


Nos aproximamos a finalizar el año y en estos días de cenas de amigos, empresas, comidas familiares, compras, regalos, y excesivo consumismo nos sentimos algo diferentes al ritmo habitual.

Ahora vamos a dejar un año atrás, cargado de multitud de experiencias de vida, un año en el cual seguimos teniendo la oportunidad de estar aquí vivos y compartir con los nuestros, a pesar de todo y de las complicaciones que cada familia tenga. Cuantos ya nos dejaron…!

Son tiempos en que nuestro corazón está más sensible y abierto que el resto del año y en nuestra memoria vamos recordando anécdotas o vivencias que han pasado a lo largo de estos meses. Días en los cuales nos deseamos cositas hermosas y nos abrazamos y besamos con los nuestros y en los que la tristeza a veces nos invade al mirar al mundo y verlo en las condiciones en qué lo tenemos y como otras personas, no solo casi no pueden sobrevivir, sino que encima son sacudidos por enfermedades, desgracias climatológicas, abusos de todo tipo, guerras, miseria, etc…y uno se siente impotente ante esto y cree que nada se puede hacer, declinando toda la responsabilidad hacia los gobiernos y en último caso a Dios…por permitir tal o cual cosa.

Tenemos lo que proyectamos los humanos, o lo que no queremos ver ni involucrarnos en algunos acontecimientos, pero creo que nunca debemos perder la ESPERANZA en nuestro corazón y permíteme, pues, que siga apostando por contribuir cada uno de nosotros con ser cada día mejores personas ya que solo así contribuiremos a que el clima de convivencia sea cada vez mejor moviendo las conciencias ajenas y consigamos ganar la partida a tanta negatividad, agresión, y ese montón de adjetivos que todos tenemos en mente pero a los que no debemos darles ya más fuerza ni protagonismo…BASTA YA!!.

Y es por ello que, desde mi humilde corazón, querría hacer un sincero y cálido homenaje al AMOR, LA SABIDURIA , LA PAZ , FE, LA FELICIDAD , LA SALUD y LA ACEPTACIÓN …entre otros.

AMOR… como impulso motor y razón indispensable de vida para que el corazón siga dirigiendo nuestros actos en todo momento y sepamos compartirlo con todos los seres que se crucen en nuestro camino, en una medida u otra.

SABIDURIA… para saber elegir lo que es mejor para nosotros en cada situación, sin dañarnos ni proyectar sobre los demás. La interpretación, y la actitud siempre depende de nosotros.

PAZ… siempre en nuestra vida, que nos haga llegar a conseguir esa armonía y equilibrio que se necesita en el día a día, desde que te levantas hasta que despides el día.

FE… que nos haga mantenernos firme, positivos y con toda la FUERZA en los objetivos, sin importarnos las dificultades, críticas, mofas o comentarios ajenos, cuando discrepen. Recordemos…” La Fe mueve montañas”

FELICIDAD para vivir y gozar de cada experiencia con el agradecimiento de reconocer el crecimiento personal de cada cual y sonreírle a la vida en el AQUÍ y AHORA.

SALUD… para disfrutar de todo y de todos, siendo conscientes de que algunas de nuestras actitudes pueden ocasionarlos el deterioro de la misma y por ello el analizar lo que hacemos, decimos o pensamos es sumamente vital. “Lo que no quieras para ti…tampoco lo des a los demás”.

Y ACEPTACIÓN… para trascender aquellas cosas que realmente no son nada importantes y que, a menudo, nos producen disgustos, bloqueos, rabias, rencores, etc…. Cada ser es diferente, único y libre respecto al otro, absolutamente en todo, con lo cual seamos pacientes, respetuosos y generosos antes de enjuiciar a nadie y por el contrario dejemos que cada uno aprenda, acierte o se equivoque y vivencie su vida, aunque no lo compartamos.

Desde estas líneas, levanto una copa y pido al Universo que DIOS TE BENDIGA A TI Y A LOS TUYOS TODOS LOS DIAS DEL AÑO 2008, y desde mi corazón te mando AMOR, SABIDURÍA, PAZ, FE, FELICIDAD, SALUD y ACEPTACIÓN , para HOY y SIEMPRE.

¡¡ BENDICIONES PARA 2008 !!

domingo, 16 de diciembre de 2007

A MIS HIJOS MIS TRES TESOROS MÁS PRECIADO




Hijo mío:

Hace poco abriendo el libro de mis recuerdos, encontré una carta que para ti escribí, antes de conocerte, antes de hacer realidad mi sueño de adolescente.
En aquel entonces te materialice para escribirte estos deseos, y hoy que estás conmigo, no he dudado en volver a escribirte.

Cuando pensé en ti, sembré un árbol con la intención de que juntos nos cobijáramos bajo su sombra refrescante y conversaríamos sobre tus triunfos y derrotas.

Cuídate del mañana, está lleno de promesas.
Aun cuando se afirme que el mañana no existe y que solo es fantasía, a pesar de todo, siempre habrá un mañana en tu vida y probablemente esté lleno de engaños, de mentiras, falsedades, intrigas, maldades, desengaños y traiciones, que aprenderás a sortearlas, y de experiencias, bellas experiencias que te llenarán de júbilo, amor y satisfacción.

Mientras tanto, disfruta de tu presente, de tu mundo de inocencia y candor.
Si el Creador te permite crecer, entenderás la diferencia entre lo bueno y lo malo, entonces comprenderás los errores de mi vida.

Da gracias al Cielo, porque cada día te permite arrancar una hoja al calendario de tu vida, esto fortalecerá tu espíritu y estarás en comunión con EL. Nunca acuses, ni señales al azar.

Practica exámenes de conciencia, así, tendrás menos posibilidades de castigar a inocentes o de liberar a los culpables.

Cuando alguien deposité en ti una semilla, abrigala, aliméntala, dale calor.
De esa forma, quien en tu ser la haya depositado, estará seguro de cosechar lo que sembró.

Además pequeño mío, no defraudes a los tuyos para que no te sientas defraudado.

Recuerda que la gratitud, el respeto, el cariño, la nobleza, la sencillez y la humildad, son los valores más sagrados que todo hombre debe conservar.

Escucha la voz de la experiencia, muchos tendrán algo que contarte, esto te permitirá analizar los errores y tendrás más posibilidades de triunfar.

Hoy no eres más que un débil pajarillo. Cuidaremos de tus alas, para que cuando surques el horizonte de la vida, ninguna tempestad borracha de aire juegue contigo.

Algún día recorrerás el mundo y estarás preparado para enfrentarlo, con valentía y decisión.

Así pequeño mío, cuando contemples en el cielo a los pajarillos, cuando siempre los veas volar, recuerda que cuando eran unos indefensos polluelitos, sus padres les enseñaron a volar…

Con todo el amor del mundo....Cariñosamente, vuestra  madre, vuestro  todo.

Navidad, la bella Puerta Luminosa















LLega la Navidad con ella la renovacion de nuestro interior y de nuestros sueños hechos promesas para el año nuevo..desde este rincon espero que el Universo bendiga cada ilusion y sus corazones llenos de tantos hermosos sentimientos expresados en cada letra para que cada uno de ellos sean realidades junto con sus seres mas queridos llenos de salud y absoluta felicidad.
Solos...
Caminamos solos, sin más guía que una idea escogida entre millones de mensajes, que la intuición de haber vislumbrado una estrella en la noche oscura.
Caminamos solos. Sintiendo allá dentro la pérdida de un mundo que nos susurra desde la bruma del pasado con la voz nostálgica de los mitos, palpando el dolor punzante de todo lo que podemos ser y no somos, con la tristeza infinita de escuchar la agonía de tanta vida que muere....
Caminamos solos. Porque la soledad fue el precio a pagar por abandonar nuestra unión con el mundo y desarrollar una conciencia individual, que a menudo se inflama hasta arrinconar en el olvido el corazón. Estamos separados de los otros hombres del mundo, que observamos y escuchamos sin poder fundirnos con él, y olvidamos que podemos recuperar lo que ya una vez tuvimos con aún mayor plenitud.
Olvidamos que sólo con quererlo podemos ser de nuevo uno con la Tierra, la lluvia, el viento, el mar...que el agua nutre tanto al cuerpo como al espíritu; que nuestra música es parte de la armonía del Universo. pero las estrellas del cielo de la esperanza pintan quienes aún conoce la Luz, quedan ocultas tras el humo de las chimeneas, la indiferencia, y la prisa por llegar al ninguna parte de cada día.
La sociedad que reina en nuestro planeta se eleva sobre la ceniza de los corazones; la razón analítica y escéptica, desconfiada y orgullosa, sobre la agonizante Poesía; el ciudadano egoista de este mundo, sobre el HOMBRE.
Caminamos solos. Hacia un horizonte anhelado, buscando nuestra esencia. Caminamos solos en pos del Sol, deseando ver donde se esconde en la noche; soñando con una tierra verde y limpia acariciada por su luz, de la que podamos traernos un poco de primavera para derramar sobre las ciudades que se sumergen en el dolor, la muerte y la desesperanza.
Caminamos solos porque el viaje es de cada uno, y cada uno debe realizarlo por sí mismo a fin de que llegemos al TODO como una parte consciente. Pero es el viaje de todos. Y en el camino del cambio, bajo el crepúsculo, encontramos otros vagabundoss, cansados como nosotros, con el grito del dolor grabado en el pecho, pero con un Amor inmenso muy dentro de sí y la confianza de reencontrar la Verdad.
Caminamos solos. pero caminamos entre amigos, y todo el Amor que podamos expresar es sólo la semilla del fruto que, en la plenitud de un mundo nuevo, será el corazón recobrado de la Humanidad perdida.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y UN AÑO 2008 LLENO DE PAZ, LUZ, AMOR Y VENTURA.








SHANA S.

domingo, 18 de noviembre de 2007

FENOMENOS CLIMATICOS ACTUALES





Vicente Beltrán Anglada: El hombre es el constructor de la naturaleza aunque no se dé cuenta, y la naturaleza cumplirá su verdadera función cuando el ser humano esté tratando de organizarse socialmente hablando, en forma colectiva. ¿Por qué existen inundaciones, volcanes, terremotos y conmociones sociales? Porque el ser humano que es el centro de la evolución planetaria no ha cumplido ni cumple adecuadamente su misión. Entonces, cuando estemos integrados en valores absolutos será cuando cumplamos con nuestra misión, y la naturaleza responderá a esta misión. Pues como decía anteriormente, el hombre piensa y el deva construye: el viento, la lluvia, los rayos, los terremotos forman parte del destino de los devas, un destino que nosotros estamos escribiendo en los éteres del espacio [...] pues siempre la energía de los devas sigue al pensamiento de los hombres. Así, otro motivo de gran responsabilidad: somos responsables de lo que ocurre en la naturaleza, podemos crear un campo fértil si lo amamos, o bien lo haremos árido y estéril, si no existe amor en el corazón. Este es el punto de contacto del hombre con el ángel. No olviden esto.

LA ATLÁNTIDA Y LAS GALERIAS SUBTERRÁNEAS


Otra de las tradiciones ocultas enmarcadas en ma­ravillosas narraciones y leyendas del pasado, asegura que algunos de los supervivientes de la Atlántida de­bieron su salvación "del furor de las aguas "al conoci­miento que tenían de ciertas profundas cuevas y caver­nas, surcadas de larguísimas galerías, que conectaban por debajo de los océanos algunos misteriosos puntos geográficos y magnéticos del desaparecido Continente Atlante, con la esfera periférica de Shamballa.

Esta versión que al examen superficial puede aparecer como descabellada, absurda o incoherente, puede te­ner otro significado si se la estudia desde el ángulo eso­térico y considerando que el cuerpo físico de la Tierra —a igual que el cuerpo físico humano— está surcado por una infinita cantidad de galerías y redes subterráneas que pueden representar para el planeta lo que los alvéo­los pulmonares, venas, arterias y filamentos nerviosos son para el cuerpo del hombre.

Extremando un poco la imaginación —y hay que tener mucha y muy profunda imaginación en todo cuanto hace referencia a Shamballa— podríamos considerar que cienos cualificados Iniciados. Adeptos y Devas, pueden utilizar aquellas larguísimas galerías internas para desplazarse por el inte­rior del planeta, de la misma manera que tienen el poder y la facultad de ' viajar por el aire'... Entendemos que esto que acabarnos de decir bien merece una profunda meditación pues utilizando como punto de partida esta idea podría obtenerse una muy clara comprensión del misterio de intercomunicación que mantiene estre­cha e indisolublemente unidos a los reinos, razas y es­pecies que realizan su evolución espiritual en el interior del "circulo-no-se-pasa" de la Tierra.

La salvación y la supervivencia de muchos de los componentes de la gran civilización Atlante, "los hom­bres justos de la Tierra" —mencionados en la Biblia—que no habían contribuido con sus acciones a crear el horroroso karma grupal de aquel gran Continente, "fueron marcados con la cruz radiante de los elegidos y salvados del incontenible furor de los desatados elementos" (Del Libro de los Iniciados). El Bien, sea cual sea su fuente de procedencia, ha de ser salvaguardado, y el Mal, sea cual sea su origen, ha de ser destruido para que puedan afirmarse en el planeta los poderes de la luz y de la verdad. Ya sea por medio del "Arca de Noé", que simboliza la ruta por el mar seguido por mu­chos de tales supervivientes, a través de inmensas y desconocidas galerías que bajo la profundidad de los océanos conectaba el Continente Atlante con ciertos defini­dos puntos del gran Reino de Shamballa o "arrebatados por Carros de Fuego" provenientes del Espacio, los hombres justos de la Tierra que practican el Bien, los humildes de corazón, que son "la sal de la Tierra" y los sanos de mente y corazón que constituyen el tesoro per­manente de la inteligencia humana, han de ser salvaguardados y protegidos del mal que afecta al gran conjunto planetario, pues son las simien­tes vivas de los bienes inmortales del Espíritu aquí en la Tierra, la garantía suprema de la perpetuación de los Misterios de Shamballa a través de las edades.. .

Fuente: Los Misterios de Shamballa, de Vicente Beltran Anglada, pp.38-40

UNA EXPERIENCIA EN SHAMBALLA

Caverna ubicada en Chapada Diamantina (Brasil)-Lapa Doce, notar sus dimensiones comparando con el tamaño de un ser humano

"...El día que pude introducirme en una de aquellas misteriosas galerías subterráneas, iba acompañado por R., mi amigo hindú, un Iniciado en los altos misterios de la Logia y un valioso colaborador en la obra del Maestro. Hace de esto muchos años pero guardo de aquella experiencia mística de Shamballa un recuerdo imborrable.... Las paredes de aquella galería por la que habíamos penetrado, refulgían intensamente reflejando una intensísima luz azulada pero que, curiosamente, no hería mis percepciones visuales. No surgía aparentemente de ninguna lámpara, lo cual no dejó de intrigarme aunque no hice pregunta alguna al respecto a mi ilustre guía quien, como si me hubiese escuchado, me dijo sonriendo: "Esta luz es consubstancial con el éter, la substancia primordial que llena todos los universos, la cual, en este nivel donde nos encontramos, emite una substancia radiante desconocida por completo por los científicos del mundo, que ilumina todos los cuerpos que logran introducirse en él o que forman parte de su contenido. La luz eléctrica utilizada en el mundo físico debe ser canalizada o distribuida por medio de cables y complicados sistemas de conducción. Sin embargo, en los niveles sutiles del plano físico, la luz es producida por la fulguración del éter o materia radiante y constituye la base de la iluminación en tales niveles. El tono azulado de esta irradiación que percibes es una característica radioactiva del subplano etérico donde nos hallamos. Cada uno de los subplanos de cada plano en la vida de la Naturaleza ofrece una definida particularidad lumínica y es precisamente por esta luz que irradia de estas fuentes, que sus características vibratorias pueden ser definidas y cualificadas por los hábiles observadores.


"Antes de introducirnos en esta misteriosa galería a la cual hago especial referencia por constituir una experiencia personal muy directa, nos encontramos ante una pesada puerta de piedra de unos tres metros de alto por dos de ancho. De espaldas a ella y mirando hacia nosotros en actitud fiera y con disposición de atacarnos, dos gigantescos ASURAS, nos cerraban el paso. Iban armados con lo que a mí me parecieron sendas horcas o afilados tridentes, cuyas agudas puntas de un metal muy brillante estaban dirigidas hacia nosotros. Bastó sin embargo, que mi amable guía pronunciase un indefinible aunque agudísimo mantram para que depusiesen inmediatamente su actitud y se apartasen respetuosamente cada cual a un lado de la puerta. Esta fue abriéndose entonces silenciosamente y penetramos en otra galería menor que nos condujo a una estancia muy espaciosa e intensamente iluminada donde se hallaban reunidas muchas personas todas ellas en místico y religioso silencio. Nadie pareció advertir nuestra presencia pero mi amigo R. tomándome del brazo me condujo a un lugar determinado donde pude distinguir a algunos de mis condiscípulos más avanzados del Ashrama, quienes me sonrieron muy afectuosamente. Esta fue la primera vez en esta presente vida que penetré conscientemente en uno de los Santuarios secretos de Shamballa. Me enteré a su debido tiempo de que aquella "Estancia" estaba destinada a infiltrar fuerza y responsabilidad en el alma de los discípulos espirituales del mundo, convenientemente cualificados en el orden interno. La Fuerza y la Responsabilidad constituyen los dos ejes mágicos de la evolución superior del discípulo, alrededor de los cuales se van tejiendo sus características de Servidor del Plan.

"No creo traicionar secreto alguno de orden iniciático al referir lo que aconteció en aquella misteriosa estancia...

Asuras: Gigantescos devas lunares, habitantes de las profundas capas del subsuelo de la Tierra, llamados ocultamente a veces "Guardianes de los Tesoros Ocultos".

Fuente: Los Misterios de Shamballa, de Vicente Beltran Anglada, pp. 17-19

Los 'Asuras' costructores de galerías subterráneas


"Son apreciadas así en ciertas especiales circunstancias unas extrañas criaturas, de no muy agradable aspecto, que habitan en las grandes y profundas simas planetarias, en los insondables e insólitos abismos subterráneos y en los oscuros laberintos situados en las capas más hondas del suelo. La misión de tales elementales, algunos de ellos de forma casi humana, aunque de gigantescas proporciones, es permitir "la aireación" del vasto cuerpo de la Tierra.

"Cuando se hunde alguna de estas inmensas cuevas subterráneas se originan los terremotos y los maremotos, las precipitaciones de tierra, los aludes, etc., y los daños que originan en la superficie y las pérdidas de vidas humanas nos informan de una ley kármica sabiamente manejada por Aquéllos que son los Responsables Augustos del destino planetario. Estas criaturas dévicas de las grandes profundidades manejan un extraordinario poder en el nivel etérico en donde actúan. Sus cuerpos están construidos de materia semidensa y trabajan –buscando aquí su analogía más sencilla de acuerdo con nuestros conocimientos– a la manera de los topos, es decir, construyendo cuevas, galerías, subterráneos y profundisimas grutas. Puede percibírseles en grandes grupos o concentraciones trabajando intensamente en aquellos "lugares del planeta" donde por "presión kármica" deben producirse grandes cambios o reajustes en su superficie. Como he dicho anteriormente, algunos de tales Devas son de gran tamaño y, al parecer, constituyen una Jerarquía que comanda o dirige a otras fuerzas menores en la labor de ajustar el proceso kármico a las necesidades evolutivas del Planeta, el cual, como sabemos, es el Cuerpo físico del Logos planetario de nuestro Esquema Terrestre."

Fuente: La Estructuración Dévica de las Formas, de Vicente Beltrán Anglada pp. 62-63

jueves, 1 de noviembre de 2007

JOJO EL NIÑO DE LAS ESTRELLAS (SECRETOS)


.................Jojo cumplió 20 años, y en su interior siguen fluyendo las inquietudes; buscando las contradicciones, sabiendo que en ellas se encuentran la clave para la expansión de su alma..¡Felicidades Jojo!!!! Con todo amor. Shana


Secretos...
Casi nadie suele mostrar su verdadera identidad.Como si de un superhéroe se tratase, nos fabricamos un personaje que pueda encajar en la sociedad, en el mundo real... y cuando convivimos pensamos "a veces, parece una persona totalmente diferente a la que conocí"... Puede que el verdadero yo salga a la luz en los momentos de más presión... o en los momentos más importantes... Nos da miedo que nos juzguen, que nos hagan daño, que no entiendan nuestras manías o nuestras pasiones,... pero, ¿no somos todos iguales en el fondo? Hasta la rubia más perfecta tiene manías que asustarían a su novio... pero, ¿no se trata de eso...? ¿...de aportarle algo diferente al mundo que te rodea y no ser uno más?Creo que puede doler más ser un personaje que ser tú mismo... a largo plazo, claro.El mundo se acabará en menos de un siglo, ¿no es hora de dejarnos salir? Una rayada nocturna sobre papel (ojalá en vez de eso, pudiese hacer alguna fórmula para salvar el mundo pero... nadie es perfecto

El TRIPLE PROYECTO JERÁRQUICO



La gran preocupación de la Jerarquía espiritual del planeta ha sido desde siempre el bienestar social y el equilibrio psicológico de los seres humanos. En el transcurso de las edades, esta Gran Fraternidad ha trabajado incansablemente para lograr estos fines, de acuerdo con la ley del Karma. A tal efecto y considerando la evolución espiritual de la humanidad en cada uno de los ciclos de la historia planetaria, ha promovido, organizado y desarrollado una serie de proyectos cuya puesta en práctica por parte de los discípulos e Iniciados de los distintos Ashrams, o grupos espirituales dependientes de la Jerarquía espiritual, ha logrado mantener alejada de la Tierra una muy considerable parte de las tremendas fuerzas negativas que procedentes del propio planeta y aún de los ambientes cósmicos, hubiesen podido alterar fundamentalmente o volver ineficaces algunos de aquellos planes y proyectos tan bien elaborados por los augustos Responsables del Plan de evolución planetaria.
Sin embargo, los momentos actuales vienen impregnados todavía de tanta codicia, egoísmo, odio, brutalidad y falta de comprensión espiritual en grandes sectores humanos, que la Gran Fraternidad, inspirada desde el Centro místico de Shamballa, decidió modificar en ciertos aspectos los planes iniciales con respecto a la Venida del Instructor espiritual de la Nueva Era, que había sido prevista para finales del presente siglo, y aplazar para mejores y más nobles tiempos este acontecimiento tan trascendente y tan vehementemente esperado por los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo y por las mónadas espirituales de los demás reinos de la naturaleza.
A tal efecto y coincidiendo con el Festival de Wesak del año 1955, tuvo lugar en Shamballa un magno Concilio presidido por el Señor del Mundo, Sanat Kumara, al que asistieron los Señores del Karma planetario, los Ángeles superiores de los Reinos y los grandes Adeptos de la Gran Fraternidad. En este Concilio se observaron muy atentamente las condiciones humanas existentes y de acuerdo con los acontecimientos que tenían lugar en los niveles psíquicos y ambientes sociales de la humanidad, fueron elaborados tres proyectos fundamentales que deberían ser puestos inmediatamente en práctica por los discípulos e Iniciados de todos los Ashrams de la Jerarquía espiritual del planeta, presentados al mundo como salvaguardadores del Bien cósmico y como precursores de una nueva ética social en la vida de los pueblos de la Tierra. Tales fueron estos proyectos:
1º. Promover el reconocimiento del Reino de Dios, Shamballa, en todos los medios esotéricos, religiosos, filosóficos y metafísicos del mundo y presentar a la Jerarquía espiritual del planeta o Gran Fraternidad Blanca, como el Ashram espiritual o grupo práctico de trabajo del Señor del Mundo, a través del cual se proyectan, organizan y llevan a cabo los propósitos y decisiones del gran Señor planetario dentro del "círculo-no-se-pasa" de la Tierra.
2º. Atraer la atención de los aspirantes espirituales del mundo y muy especialmente de los científicos con mente amplia y progresista, sobre aquella misteriosa corriente de vida logoica definida esotéricamente como "dévica" o angélica, considerándola la Energía potencial de la Creación, cósmica, solar, planetaria, humana y aၴómica.
3º. Introducir conscientemente a los discípulos espirituales de los distintos Ashrams de la Jerarquía espiritual del planeta en los misterios de la Creación, desarrollando en ellos mediante técnicas apropiadas, aquella actividad espiritual técnicamente descripta por los Adeptos como Magia Organizada, que ha de orientar los esfuerzos de los discípulos para el bienestar de la Raza y hacia el Servicio creador.
Este triple proyecto ha ido desarrollándose desde entonces en los ambientes sociales de la humanidad mediante:
a. La publicación de libros haciendo referencia a uno o a otro de estos tres proyectos jerárquicos.
b. La inserción de artículos relativos al triple proyecto en revistas esotéricas, metafísicas y científicas.
c. Conferencias públicas, dando a conocer por medio de discípulos convenientemente preparados, ideas y razonamientos relativos a estos grandes propósitos de Shamballa.
d. La actitud positiva, altamente lógica y científica adoptada por la mayor parte de los discípulos espirituales de los distintos Ashrams de la Jerarquía, lo cual permitió presentar tales ideas de manera racional e intelectual y no meramente mística en los ambientes sociales del mundo.


El Reino de Shamballa
El reino de Dios o Shamballa, no fue presentado todavía al mundo general de las creencias religiosas en su verdadera y omniabarcante dimensión. Generalmente, las grandes organizaciones religiosas del mundo, singularmente las occidentales, suelen presentar el Reino de Dios y Su Justicia como una alternativa propia y arrogándose el derecho de representantes genuinos de ese Reino de Dios en la Tierra. Sin embargo, la realidad de Shamballa es demasiado elevada y grandiosa para que pueda caber en estos pequeños y limitados moldes religiosos, tan intelectualmente estrechos y dogmáticos. Sólo los grupos verdaderamente esotéricos, inspirados espiritualmente desde los Ashrams de la Jerarquía, podrán exponer en su más apropiada dimensión la realidad infinita de este Reino trascendente.
La Energía Dévica
Con respecto a la exposición científica de la evolución dévica como la Energía potencial de la Creación, podemos decir que éste es un reto muy actual y en el curso de las tres últimas décadas se han publicado en diversas partes del mundo muchos libros sobre este interesante tema, escritos por distintos y muy cualificados discípulos espirituales, de manera tal que su conocimiento ha logrado penetrar en muchas áreas del saber humano, hasta el punto que las elevadas jerarquías de una de las más poderosas organizaciones religiosas del mundo, ante la evidencia de que unos seres celestiales considerados hasta aquí poco menos que como un patrimonio casi exclusivo de sus doctrinas religiosas, pasaban al dominio público de lo natural e intelectual, no tuvieron otra opción bajo riesgo de quedar rezagados en materia tan importante, de pronunciarse abiertamente sobre la existencia de los Ángeles y sus influencias espirituales en la vida de los seres humanos, así como sobre las virtudes operativas del Espíritu Santo en la vida social de la humanidad.
Magia Organizada Planetaria
El estudio de la Magia Organizada, otro de los grandes proyectos de Shamballa para esta Nueva Era de grandes revelaciones espirituales, ha ido introduciéndose en el mundo a través de las investigaciones parapsicológicas, del conocimiento y utilización práctica de la telepatía y del despertar de ciertas facultades psíquicas superiores en algunos discípulos mundiales altamente capacitados. Todo ello ha redundado en un conocimiento más profundo de la psicología humana y de las misteriosas vidas que se agitan en las impresionantes oquedades de los mundos invisibles.
Sin embargo, lo más interesante del triple proyecto de Shamballa y que ha de promover la entrada de muchos discípulos espirituales en la gran corriente iniciática, es el convencimiento de que el Reino de Dios, que es una promesa permanente de redención para todos los seres humanos, ha de ser revelado a través de los excelsos Guardianes dévicos de los mundos invisibles mediante la actividad de un tipo específico de Magia Organizada, llevada a cabo por el abnegado grupo de los discípulos espirituales y por los hombres y mujeres inteligentes y de buena voluntad del mundo, que hayan reconocido como buena la eficacia de esta labor jerárquica y hayan decidido luchar hasta el fin para que el triple proyecto de Shamballa, unificado en sus corazones, constituyera la garantía de un nuevo y más armonioso orden social para todos los seres humanos, ya que tal es la Ley que impulsa la vida de los verdaderos servidores de la Raza.

En Candanchu (Pirineos Aragoneses), bajo el signo de Leo de 1986. Extractado de "Magia Organizada Planetaria" de Vicente Beltrán Anglada

miércoles, 17 de octubre de 2007

PARMÍNEDES Y EREA

Puede que al narraros esta historia queden vacíos, veladuras propias del devenir de los años, lagunas diáfanas que a pesar de todo, atraen hacia mí como ocurrió todo en aquellos ahora añorados y lejanos tiempos de mi juventud en Creta.
Eran mis años de plenitud, alegría y vitalidad. Mi vida a los dieciocho transcurría plácida admirando las bellas calas y hermosos molinos de viento inmaculadamente blancos que coronaban las ahora terrazas agrícolas de antiquísimas montañas volcánicas; hoy aprovechadas también para extraer mármol, pero especialmente el negro y duro basalto.
Mi trabajo principal consistía en apacentar las ovejas y cabras de mi madre. Eran parte de la familia y nacían y morían con nosotros. Mamá llevaba en su rostro el calor vital de las entrañas de la tierra, ¿mi padre...preguntáis?...¡murió!, por un desprendimiento de rocas en el subsuelo marino a casi treinta metros de profundidad..., y allí fue encontrado por sus viejos camaradas, como él solía llamarles. Dicen que estaba con los brazos extendidos, en cruz. En una mano llevaba esponjas y madréporas, y en la otra, su puñal de buceador que en aquella ocasión le sirvió de poco. No pudo romper la roca caliza coralina que le dio su mortal abrazo, pero ni la muerte le hizo soltar el fruto de su trabajo en aquél fatídico día.
Fui educado especialmente por mi anciana abuela, se llamaba Electra como la diosa del Olimpo. Mamá trabajaba demasiado en una pequeña empresa local,- como para atenderme-. Todo el día tejiendo hermosos lienzos con motivos marinos y cretenses. La abuela y mi madre me dieron todo lo que fui y soy, especialmente un soñador en pos del amor verdadero y eterno. Lo tuve... por cierto que lo tuve..., se llamaba Erea, parecido al de mi madre que se llamaba Nerea. Creo que fue una broma del destino, si es que vosotros pensáis que detrás de todo este escenario hay algo más y no tan sólo los acontecimientos del cotidiano vivir, como: comer, trabajar... Yo creo que solamente a pocos mortales les es permitido en contadas ocasiones el ver las secretas páginas del libro de la vida, prohibidas para el resto de sus congéneres. Mi piel en aquel tiempo era tersa y bella, propia de mi edad; tostada por el benigno sol y el clima meridional. Muy atrás en los siglos quedaron las invasiones turcas y la pequeña isla rezumaba armonía, confort y una alegría propia de los pueblos felices. Ella, Erea, llegó en barco, por las aguas, como las diosas del mar, surgiendo de las olas, así la vi por vez primera. Tenía el pelo dorado con vetas rojizas, de largas trenzas y mechas como destellos de oro y fuego. Jamás había visto nada tan bello, nunca pensé que la humana belleza pudiese expresar tanta perfección más propia de dioses que de humanos. Su frente brillante y sedosa expresaba profundidad, inteligencia y elevación espiritual. Sus labios rectos sonrosados y carnosos, pero delicados, expresaban una total femineidad, dulzura y calidez de corazón y de alma..., su nariz perfecta, proporcionada y rectilínea indicaba el fuego poderoso de la interna voluntad, carácter firme, ideas elevadas y sabiduría. Y el resto de su cuerpo era el arquetipo de la belleza helena del pasado. ¿La vi o la soñé?, -no sé-.
¡Joven ven aquí!..., -gritó con entusiasmo al acercarse el bote que la transportaba a la playa-.
Yo me miré a mi mismo estupefacto. Me señalé con el índice y respondiendo a su pregunta, grité con cierta nerviosa actitud: ¿es a mí?.
Sí, sí, a ti... ¿a quién si no?, - y se rió abiertamente -. Evidentemente mi pregunta fue estúpida, no había nadie más en la playa, salvo mis cabras y ovejas.
Dejé a mi rebaño que pastara tranquilo junto a esta playa rocosa y terrosa y sin dudarlo me sumergí en el mar llegándome el agua más arriba de las rodillas.
¿Cómo te llamas joven? – inquirió esta vez con simpática resolución -.
Me llamo... me llamo..., -titubeé...- Parmínides.
Bien Parmínides, saca primero mi baúl de la barca, y después si no es demasiada molestia, ¿me podrías llevar en brazos hasta tierra firme?
Saqué primero el baúl como ella dijo de aquella barca hermosamente pintada en bellas tonalidades azul celeste y blanco. Lo cargué sobre mi espalda y lo dejé en tierra firme. Regresé al bote que la había traído mientras en mi interior el corazón latía con mucha fuerza, parecía quererse salir del pecho. Extendí mis brazos y ella se dejó aferrar a ellos como lo más natural del mundo, sin ningún tipo de falso pudor. Se acomodó con total naturalidad y volteó su cabeza mirando hacia atrás saludando a los dos marineros del bote que la habían traído a la playa, posteriormente con el brazo en posición más extendida, saludó al pasaje y marinos de la goleta de blancas velas que estaba fondeada mar adentro en aquella rada rocosa de peligrosos arrecifes coralinos, a un cuarto más o menos de milla náutica. Cuando por fin dejó de saludar, rodeó su brazo en torno a mi cuello y fue como si una corriente de nueva vida, calor y humanidad inundase todo mi ser. Erea por entonces tenía veintidós años según supe después, pero la edad en ella era como una entelequia, parecía como si el mismísimo tiempo fuera una total abstracción en su vida y no la afectara en lo más mínimo.
Me enamoré, se enamoró o...¿nos enamoramos?..., tampoco lo sé..., Lo cierto es que una vez se instaló como maestra en mi pequeña aldea yo hacía lo imposible para que mi rebaño pastase en el esquilmado terreno rocoso cercano al patio de recreo de la escuela local, por donde salían los niños siempre protegidos por su radiante presencia. Mis cabras y ovejas se quejaban y querían marcharse de allí ya que no había suficiente pasto fresco para alimentarlas. Yo debí hacer el pequeño truco cada noche de ir a dicho lugar cargado con montones de heno, hierba fresca y granos de trigo y cebada que esparcía por el mismo, para que al día siguiente el rebaño estuviese tranquilo y no se quejara. Así aprovechaba para verla. Esto me permitió entablar amistad con ella y de ésta brotó un intenso amor correspondido, sin saber especialmente porqué yo la había cautivado. Ambos tuvimos que superar los prejuicios locales, pocos, pero que veían mal que la mujer le llevase varios años al hombre.
Me tenía encandilado. Me hablaba de la historia, de la cultura griega, de los héroes remotos helenos: de Paris, Agamenón, Leónidas, Hércules, Perseo..., de las construcciones sagradas que eran réplicas exactas matemáticas del cosmos, extrapolado al microcosmos del hombre y su cultura. De viejas gestas, de luchas épicas y de guerras como la de Troya. Yo..., por el contrario le enseñaba a amar la tierra, cada roca, cada recodo, árbol o arroyo de la montaña. Mi amado sol mediterráneo, los rincones floridos de mirtos y arrayanes así como los verdes y recónditos pastos. Caminábamos largas horas en total silencio extasiándonos en la contemplación de la belleza que nos rodeaba por doquier. Ella llevaba su cuaderno de notas y sus lápices de colores tomando apuntes escritos de cuanto veía, así como haciendo también bellos apuntes pictóricos. Yo sólo tenía una vieja brújula regalada por un viajero inglés que llegó años atrás. Llevaba mi cayado de pastor, el zurrón, y siempre cuidando el rebaño iba también mi fiel perrita Casiopea. Le hablaba a Erea de los viejos olivos milenarios y de las leyendas de gnomos y hadas que se les atribuían. Cuando llovía nos escondíamos y refugiábamos en viejos ermitorios abandonados donde antaño estuvieran recluidos monjes eremitas.
¿La primera cita de amor?... o Dios..., cómo hablar de lo que no puede ser narrado. Cómo expresar con palabras lo que es sentir la brisa del viento en el rostro, el olor salobre del mar, o los aromas sutiles a menta, lavanda, tomillo y orégano. Cómo haceros partícipes del color de nuestros besos, de la entrega total y limpia a la vida. Cómo expresar las exquisiteces y músicas de nuestros silenciosos abrazos de entrega. Sus ojos me transportaban al remoto pasado. Eran las ventanas de un sintiempo eterno y sus moduladas palabras era pura sinfonía para mis embelesados sentidos que no me cabían dentro del cuerpo.
Así pasamos tres maravillosos años. Aprendió tanto de mí, como yo de ella, y ambos perfeccionamos nuestros espíritus y nuestras almas. Le enseñé a bucear entre el banco coralino cercano al lugar donde falleció mi padre; y Erea por su parte me hizo ver que en cada vieja piedra tallada, había la mano de un artesano del pasado, un corazón latente con sus esperanzas y sueños de otro tiempo. Me enseñó a amar a mi tierra y a mi historia. Pero llegó el día fatídico, el día escrito por los dioses para su tránsito. Para que mi auténtico amor se marchase de mi vida tal como vino: con una sonrisa, con luz y admiración.
Estábamos caminando entre las ruinas de un palacio abandonado cuando me dijo:
Cariño, toma mis manos... tengo frío... Tomé sus manos y noté que las tenía muy frías y que su cuerpo temblaba extrañamente.
¿Qué te ocurre Erea?, ¿quieres que vayamos a mi casa para que te preparen algún remedio de hierbas?. Le pregunté con cierto temor.
No sé amor mío... –balbuceó con inseguridad-. Tal vez sea que anoche cogiera frío durante la fiesta de primavera. Ya sabes que cuando me entrego a la danza dejo de ser yo misma. Soy incapaz de pensar con sentido común. Algo superior a mí me transporta a la pura música y ritmo vital, y en esos momentos soy incapaz de sentir frío o calor..., ya sabes que ésta es mi pasión... –matizó como reprochándose a sí misma por no haber tenido en cuenta la fresca brisa de la noche, demasiado fría para la estación en que estábamos -.
Bien, no temas cariño – le respondí -. Vayamos entonces a hablar con mi abuela que seguramente vendrá de camino de la capilla para que cuando vayamos a casa te prepare cuanto antes un cocimiento de marrubio, tomillo, salvia y miel..., todo muy, muy caliente. Y que te dé fricciones en el pecho con esa pomada que ella misma prepara. Te acuestas en mi casa y dentro de un par de días estarás como nueva.
Erea me miró. Asintió con la cabeza y se dejó llevar.
Pasó varios días en mi casa al cuidado de mi madre y abuela. Se recuperó y le regresó su color natural y aquella belleza de diosa que le caracterizaba. Volviendo a su ritmo de vida cotidiano en la escuela local. Y también volvía a ser ella misma siempre radiante, feliz, simpática con todos los seres humanos o no humanos. Adoraba a los gatos, pájaros, perros y cómo no, a mis ovejas y cabras. Parecía de nuevo una rosa brillante. Pero en ocasiones, muy pocas, fruncía sus labios como si un oculto eco de dolor lejano le advirtiese. Afloraba esporádicamente y por poco tiempo, el suficiente como para señalar a la conciencia externa los llamados secretos del alma.
Hoy nadaremos junto a la gruta de los piratas...
Era un amanecer de domingo luminoso brillante y transparente de primavera. El día acompañaba y el agua estaba... ¡espléndida! ... grité, cuando me zambullí sin miedo en las frescas aguas cristalinas.
Desde la roca junto a la gruta señaló con vigor: ¡ te esperaré aquí sentada mirando tu boya de seguridad... así estaré tranquila... hoy no me apetece bañarme..!
¡ De acuerdo ¡ - respondí y tomé varias bocanadas de aire para acto seguido sumergirme llevando atada a mi muñeca la cuerda de cáñamo trenzado en cuyo extremo estaban unos corchos –
En el exterior los rayos primeros del sol de la mañana pintaban las diminutas ondulaciones del tranquilo mar, dando al lugar el aspecto de un campo de trigo dorado mecido por el viento. Las golondrinas de mar con sus agudos cantos volaban alegres y rozaban con sus picos en un perfecto vuelo rasante, la espuma de las diminutas olas, en búsqueda de su desayuno. Ese cuadro perfecto de vida y color preparaba el retorno de la diosa a su reino.
Cuando en una de emersiones salí mostrando la concha vacía de un caracol marino, escuché sus últimas palabras: Parmínides, acércate hasta el templo hundido y cógeme unas rosas marinas vivas para que las acaricie y después como siempre hacemos, las retornas a su lugar.... – Así llamaba ella a las anémonas de mar -. Lo curioso es que no sentía escozor ni irritación alguna por tocarlas. Yo debía coger la piedra en la cual estuviesen adheridas con muchísima precaución. Volví a tomar mucho aire y justo antes de sumergirme pude ver que parecía algo cansada y que se estaba apoyando en una columna pétrea de la gruta del pirata. En realidad tal columna no era sino la fusión de una estalagmita con una estalactita. Parecía que allí deseaba descansar su espalda. Su mano cogía un bastón de peregrino con una diminuta calabaza en su extremo, que le había regalado meses atrás un monje caminante, y con la otra mano parecía que dibujaba abstraída figuras en la poca arena negra depositada en esta gruta. Creo que la vi por último mirar al horizonte infinito.
Con aquellos pensamiento me sumergí. Fui hasta el templo y cogí una piedra con una anémona adherida y nadé hacia la superficie. Después me acerqué hasta la orilla rocosa, escalé las pocas piedras y me acerqué a Erea. Parecía dormida, pero con los ojos entreabiertos, como en un duermevela, muy luminosos, enfocados hacia el joven sol de la mañana. Algo se había roto internamente dijeron horas después los doctos académicos. Afirmaron que la coronaria..., pero yo opino que eso son sólo datos técnicos nada más... Cuando en aquel trágico momento me percaté al fin que se había ido de este mundo, la besé en la frente y llorando a su lado como un niño la dejé mirando al mar. Quedé acurrucado a su lado un tiempo que me pareció eterno, sin atreverme siquiera volver a tocarla. Hasta que viendo la escena desde lejos unos pescadores que por allí faenaban se acercaron curiosos con la barca a este simbólico escenario. Uno de ello caritativamente, se quedó a mi lado consolándome, el otro marchó a buscar a la autoridad y por fin se la llevaron al dispensario local, donde los médicos dieron su diagnóstico.
Días después de este amargo suceso, por suscripción de todos los vecinos, se le construyó su último aposento: un sarcófago del más puro y brillante basalto. Se hizo una ceremonia especial y desde una barcaza se hundió su última morada justo en el patio del templo sumergido, el cual cuando estuvo al exterior tal construcción humana, hubo pertenecido a la diosa Palas Atenea. Una vez el sarcófago en el fondo marino, se sellaron las cámaras de su postrera morada, rodeada de la singular belleza de la vida submarina tan radiante de mi isla.
Si alguna vez vais a Creta, acercaos a mi aldea y pedid que os acompañen a la gruta secreta del pirata frente al mar. Allí un gran escultor realizó una copia fidedigna en mármol rosado de aquella diosa del mar. Dicen en el lugar que una vez al año durante la Luna Llena de Tauro, tal como hacen los dioses, regresa el espíritu de aquel ser excelso y que tomando posesión de la escultura, la estructura pétrea se transforma y se transmuta en carne viva y permanece de nuevo allí durante horas, hasta que los primeros rayos del sol de la mañana se adivinan por el este. Sin apenas cambiar de postura, jugueteando como hizo en su último día, dibujando en la arena y tirando pequeños guijarros al mar.
¿Creéis que es mentira?...bien..., pues creedlo. Yo he tenido la fortuna de estar muchas veces de nuevo a su lado en esa fecha cósmica señalada. E incluso hablando con ella. Y esa ha sido la fuerza que me ha hecho regresar una y otra vez a mi isla. Esa fuerza de vida que ella trae consigo cada año ha sido la que me ha permitido mantenerme en este estado juvenil y radiante de mis treinta años, durante más de un siglo... podéis estar seguros. De todas formas si os indican el lugar, consideradlo como sagrado y contentaos solamente en ver su estatua que parece seguir durmiendo como cuando dejó su cuerpo humano. Y respetad a mi verdadero amor, Erea, y la estatua que la inmortaliza como legado del poder del amor ante la muerte y como testimonio perpetuo de dicha verdad para las generaciones futuras.
J.V & S.

jueves, 11 de octubre de 2007

CONVERSACIONES DE UN MAESTRO CON SU DISCÍPULO

COMIENZO DEL CAMINO (1ª PARTE)
Existe una conocida frase oriental que dice así: “si comienzas un largo camino, lo más difícil es dar el primer paso”...

He querido recordar esta sencilla oración para señalar que hay encerrada en ella una profunda sabiduría en tan limitadas palabras. Pero ello es totalmente cierto.
Tal como narré en otros escritos, tuve la gran fortuna en mi vida de conocer a Bernardino (Dino), y él fue un primer paso hacia el cambio de mi propia existencia, embargada por aquel entonces en temas más mundanos. Antes de aquel encuentro, no me paraba a pensar el por qué de muchas cuestiones. El mundo era para mí más sencillo, algo así como un gran y bello escenario, una gran despensa inagotable, donde al ser humano le estaba todo permitido en función de esa tan ahora cuestionada “racionalidad pensante”. La vida y las experiencias, y la posterior transformación de Dino, me llevó sin desearlo, y por fases, a adentrarme en el estudio de la naturaleza y por ello siguió mi amor y respeto hacia ella. Más tarde a la búsqueda de nuevos valores y de filosofías que enmarcasen esos pensamientos y sentimientos que en mí nacían, y como una correlación de hechos encadenados, me hizo contactar con otra gran persona que si lugar a dudas fue el siguiente y más concluyente paso en mi nuevo camino interno. Pude entonces constatar que lo que me estaba ocurriendo pudiera ser aquello de que... “cuando el discípulo está preparado encuentra a su Maestro. Siendo el Maestro el que elige y no el discípulo”..., tales vivencias fueron de tipo espiritual como después comprendí.
Todo comenzó al final de un largo y caluroso verano. En aquel tiempo y como siempre hago, estuve viajando por: La Rioja, Castilla-León, Cantabria, Aragón..., finalizaba el tiempo cálido y ya se alboreaba un nuevo otoño. Las mañanas de las últimas semanas de septiembre ya habían tomado el cariz húmedo que las caracteriza. El bosque castellano antes seco emitía olores saludables a moho, líquenes y a los más sutiles y exquisitos de los champiñones y hongos silvestres. Estas tierras interiores de la Península Ibérica y más frías que las litorales, se suelen adelantar unos meses en su producción de toda una rica y variada gama de setas, con respecto a otras comunidades peninsulares, como la Comunidad Valenciana en la cual resido. Tenía libre el lunes por la mañana y como estaba hospedado en Burgos decidí acercarme a la preciosa Cartuja de Miraflores, a pocos kilómetros de la capital. Conduje unos minutos paralelo al río Arlanzón y a un frondoso parque de grandes árboles que están plantados en esta parte de la ribera. Mi objetivo ese día era subir a La Cartuja y ver si la tierra estaba lo suficientemente húmeda como para ir a otro lugar más alejado que yo conocía, de anteriores incursiones recolectoras. Ascendí por la estrecha carretera asfaltada que conduce al monasterio. Llegué allí y aparqué junto a la tapia que protege la huerta de esta orden monacal. Observé que el lugar estaba muy tranquilo a esas horas, sobre las once de la mañana, creo recordar. Apenas tres o cuatro personas caminaban adentradas bajo la sombra de los árboles. Otra persona venía relajadamente hacia mí por el camino de tierra soleado, paralelo al muro del jardín, por el cual ambos paseábamos distendidamente. Cuando este caballero estuvo frente a mí, a pocos pasos, muy cortésmente me saludó:
- ¡Buenos días!-
Le miré y le respondí:
- ¡Hola, buenos días!...¡hace un sol magnífico!
- ¡Sí, en verdad que es una mañana brillante!... ¿viene usted de visita a La Cartuja o tan sólo a pasear por este hermoso lugar?..
- Bien... bueno..., ni una cosa ni otra. He venido especialmente para comprobar la humedad del suelo del bosque. Me encanta buscar rovellones, corrijo: níscalos, como aquí les llaman. Trabajo como representante, tengo la mañana libre y si veo que el suelo tiene el nivel adecuado de humedad, me acercaré mañana o pasado mañana a un bosque cercano a pocos kilómetros de aquí; el cual está justo al lado de una finca rural, una explotación agropecuaria, donde voy a hacer una demostración de mis equipos de desinfección ecológica del agua y limpieza de los edificios que componen dicha explotación.
- ¡Muy interesante eso de la desinfección ecológica!...¿es usted de Burgos?
- ¡No!. Soy de la Comunidad Valenciana, como habrá podido observar por mi acento al hablar el castellano.
- ¡Sí, lo he notado!. Pero por educación debía hacerle la pregunta. Me presentaré me llamó M.A., vivo en Santander, aunque provengo de Madrid. He venido a pasar unos días de merecido descanso a un pueblo de esta provincia, concretamente estoy en Quintanar de la Sierra. Fui allí a oxigenarme un poco, pero especialmente para descansar. Soy profesor de matemáticas. Un amigo venía a hacer unas gestiones a la capital y me pidió que le acompañase. Le dije que sí, pero con la condición que me dejase en La Cartuja, y que cuando terminase su trabajo que me recogiera, para volver ambos a Quintanar...¡a propósito, allí hay grandes bosques y puede que encuentre setas!...
- Sí, lo sé, gracias. Pero me pilla un poco lejos. Voy en dirección contraria, hacia Santander.
- ¡Lástima!
- Sí.. bueno..., no tiene importancia. Olvidé presentarme, me llamó J.V...., ¡encantado de conocerle!..., pero por favor no me hable de usted, soy algo más joven y eso me produce incomodidad.
- Entonces...¡encantado de conocerte J.V.!
La presentación se formalizó con un apretón de manos.
- ¿Qué te parece este paraje..., lo conocías con anterioridad?. Imagino que en Valencia tendréis otro tipo de vegetación, más adaptada al clima cálido y a la escasez de lluvia. Desafortunadamente todavía no la he visitado.
- Sí, allí el bosque suele ser de pinos. Por estas fechas está sequísimo. Este entorno me parece encantador, y respecto a que si lo conocía con anterioridad, te diré que sí. Suelo venir aquí cuando pernocto en la capital burgalesa. Aquí me relajo. Ya visité el monasterio por dentro la primera vez que me acerqué a este bello espacio natural. Me siento bien aquí, estudio los pasos que deberé dar los próximos días. Aprovecho para cargar pilar, para respirar profundamente lejos de la contaminación de la ciudad. Cuando se tiene que mostrar un nuevo producto industrial, un nuevo equipo, no te imaginas las dotes de persuasión y energía que se debe emplear para convencer a los posibles clientes. Todo lo nuevo, casi siempre, lo rechazan “a priori”, pero afortunadamente los que voy a visitar estos días son clientes nuestros y la cosa es más sencilla.
- ¡Tienes toda la razón!... siempre hay que luchar contra la inercia de las cosas. Contra la inamovilidad, especialmente del pensamiento... Yo cuando vengo a lugares como éste suelo emplear mi tiempo en meditar.
- ¿Meditar?, ¿te refieres a reflexionar sobre los temas de tu trabajo o vida?
- ¡No!. Para las cosas mundanas no pierdo el tiempo en estos lugares. Me refiero a meditar sobre conceptos e ideas más elevadas. Podríamos decir que lo que hago es una especie de oración focalizada..
- ¿Oración a quién o a qué?
- Veras J.V., ya que parece que estás en verdad interesado en el tema, me abriré un poco. La meditación que hago es una disciplina mental para comunicarme con la parte sagrada de mi mismo. Pero no exclusiva en mí, sino en todos los seres humanos. Sólo te diré que “todos somos iguales en esencia, pero no en Presencia”..
- ¿...?.
No tenía ni idea de lo que acababa de decirme. Le miré. No parecía ni loco ni iluminado. Parecía una persona respetuosa y coherente, sin duda tendría sus razones para hablar así. Pero a mí todo aquello de partes sagradas o no, me daba un poco de miedo. Como decimos coloquialmente en mi tierra: “de repelús”. Se hablaba tanto de gurús, sectas..., que la verdad este tema prefería eludirlo en mi vida ya que me producía intranquilidad.
Pareciendo adivinar lo que yo estaba pensando, puntualizó mi nuevo amigo:
- ¡Tienes toda la razón al sentir temor!. Todavía hay demasiada credibilidad en las personas, que es aprovechada por falsos gurús y pseudomaestros. Lo mejor es que tu conciencia sea la guía de tu propia vida, ¡ese es el mejor camino!. Puede que sea más lento, pero te acercará a la verdad y..” a... tu... ritmo...” –separando y remarcando estas tres palabras-.
- Parece que adivinas todo lo que pienso. Justo me debatía internamente en el exceso de credibilidad de las personas. En momentos de inestabilidad emocional, al bajar la tónica psicológica, muchos se introducen en peligrosos caminos, dejándose guiar por un tío barbudo de aspecto muy místico, tal vez con traje blanco, con largas cadenas y collares un tanto esotéricos. Unos comienzan a darle a una pandereta o se ponen trajes exóticos y se autoengañan a sí mismos diciéndose que están en vías de la liberación. ¡Esto es sorprendente!. Se abandonan carreras provechosas, responsabilidades con los otros seres humanos y cuando más tarde descubren que se equivocaron, la sociedad no les acepta y estas personas terminan con gravísimos problemas de inadaptación social y personal, acabando muchos de ellos en las drogas.
- ¡Siempre fue así, J.V.!. Esto viene de lejos. Pero has hecho un análisis muy objetivo de la problemática presente.
- -¿Qué quieres decir con eso de que: -esto viene de lejos?-
- Verás..., creo que por tu profesión y modo de vida eres una persona instruida. También debes tener dotes psicológicas, por tanto te voy a dejar un enigma para que lo resuelvas. Si comprendes el mensaje entre líneas que te pregunto, continuaremos hablando, -si tu quieres, claro...-
Hoy tengo un poco de prisa, ya que dentro de un rato, sobre las doce viene a recogerme un amigo. Salimos para Quintanar a esa hora, puesto que hemos reservado mesa en un restaurante de la localidad. Después de comer iremos a hacer fotografías a la zona boscosa donde se encuentran las tumbas celtas. Bueno, en realidad no sé si son celtas o iberas, pero iremos allí... ¡ah sí!, como veo que llevas tu cuaderno de notas y un bolígrafo supongo... ¿no?, quisiera que tomaras nota de los datos que te voy a dar a continuación. Comencemos: Bien..., estudia en la Biblia, Ezequiel 40:5, Samuel 17:4. Después en el índice averigua las medidas en centímetros de los codos normales y los sagrados... ¿vas tomando nota?.
- Sí, sí..., puedes continuar...,¡adelante!
- Conforme. Posteriormente lee a Herodoto de Haliacarnaso, “El Padre de la Historia”, en su libro más famoso, “Los Nueve Libros de la Historia”. Busca en el libro primero los capítulos LXVII y LXVIII. Más tarde en el capítulo 178, que hace referencia a medidas y a ciertos misterios. Y por último averigua las medidas del codo real egipcio. Estos datos están en las grandes enciclopedias, especialmente los referentes a las medidas egipcias y griegas. Puede que encuentres interesante los datos que averigües. Si tienes tiempo, en días sucesivos podremos seguir hablando sobre esa pregunta que antes me has hecho..., ¿te parece bien?.
- Creo que me parece bien. Los datos ya los tengo apuntados en la agenda. Veremos si dispongo de tiempo para investigar en la biblioteca todo lo que me has señalado. Pero no sé si podré volver mañana y los días sucesivos, a encontrarme contigo. Si bien es cierto que tengo cierta libertad de movimientos y horarios, me debo a las visitas pactadas por mi empresa, las cuales fueron hechas previamente por teléfono.
Ante mis últimas palabras M.A. pareció no darles importancia y puntualizó con seguridad: - Yo de todas formas volveré mañana sobre estas horas. Exactamente a las once en punto estaré aquí de nuevo. Recuerda que lo hago por ti y no por mí. Vengas o no vengas te estaré esperando... ¿qué te parece mi ofrecimiento, J.V.?.
Lo cierto es que no tenía excusas. No sabía que decir. La situación era un tanto incómoda. Por una parte me sentía atraído ante este nuevo reto en mi vida, y por la otra sentía inseguridad.
- La verdad es que no se qué decir. Me has dejado perplejo con esos enigmas que no entiendo que puedan significar. De todas formas, aunque no puedo prometerte nada, haré lo posible por venir mañana temprano.
- Ese... “quizás”, entre comillas, es suficiente para mí. Ha sido un placer haberte conocido en persona... ¡Hasta mañana J.V.!.
- También a mí me ha encantado conocerte. Pero recuerda que me debo a mi trabajo y compromisos.
Sonrió... Con el pulgar y el anular se ajustó sus grandes gafas de montura cuadrada. Volvió a mirarme y por último me estrechó la mano. Seguidamente comenzó a caminar en dirección a la puerta principal de La Cartuja, alejándose de mí.
El tiempo había pasado volando. Yo me sentía sorprendido por todo lo ocurrido. Apenas acababa de conocer a esta persona y es como si la conociera de siempre. Me había dado unos datos un tanto extraños que yo tenía bien apuntados. Esperaba tener correctamente los números referidos. Me dejaba con una interrogante mayor y aceptaba como un hecho el que yo regresaría al día siguiente. En mis cavilaciones vi que llegaba un elegante automóvil. Paró, se abrió una puerta y M.A. se introdujo en él. Antes de cerrar la puerta habló con el conductor y señaló hacia mí indicándole algo. Posteriormente se despidió afectuosamente con la palma de la mano muy abierta y cerró la puerta de su lado. Poco después el coche dio la vuelta y se alejó por el camino asfaltado por el cual acababa de llegar.
¿Qué hacer?..., me quedé un rato paseando mientras volvía a releer los apuntes escritos que me fueron dictados muy rápidamente. Ezequiel... Samuel... Herodoto “ Los Nueve Libros de la...”... ¡menudo lío!. Codos normales..., codos reales..., pero parecía que todo estaba bien apuntado.
Después de haber leído todo lo escrito, seguí caminando por el bosquecillo paralelo donde poco antes se hubo marchado M.A. Para ir más libre dejé la agenda que siempre solía llevar conmigo, en el interior de la guantera de mi coche. Siempre me gusta llevar una libreta, agenda o cuaderno de notas. Tomo ideas, escribo pensamientos momentáneos, así me ayuda en mi trabajo. También hago bosquejos y apuntes pictóricos con lápices de colores, de aquello que veo y deba ser plasmado por su belleza o singularidad. Ya en el interior del vehículo el referido cuaderno me alejé de allí y me adentré en el bosquecillo algo más grande que está enfrente de la tapia de La Cartuja, comprobando que efectivamente tenía la humedad requerida para el nacimiento de setas silvestres. Poco después fui al otro más amplio bosque que comienza detrás del monasterio y que se extiende por kilómetros, llegando a la misma conclusión de que la tierra presentaba similares características de humedad y temperatura. El lugar adonde yo debería ir a recolectar estos sabrosos frutos del bosque, se adelantaba unas dos semanas a este lugar, tenía un microclima singular, todo lo cual indicaba que dónde yo conocía, las setas estarían saliendo por todas partes. Si tenía suerte como otras veces podría llenar al menos dos cestas grandes de mimbre que llevaba en mi maletero. Cuando los viajes hacia esta provincia coincidían de mediados de septiembre hasta mediados de octubre, solía regresar a Valencia con una buena provisión de estos suculentos alimentos vegetales. Recordando tales cosas, vi unos vistosos dientes de león, ortiga verde mayor y celidonia que crecían muy apegados a los muros de La Cartuja. Me agaché y cogí semillas de estas especies. Los introduje en sendos estuches plásticos de películas fotográficas. Puse la etiqueta que identificaba: especie, zona de recolección y fecha de recogida y con estos “tesoros del bosque” entré en mi auto, lo puse en marcha y partí hacia la cercana ciudad de Burgos. De camino hacia ella, recordé que todavía tendría tiempo de acercarme a la biblioteca pública antes de que la cerrasen.
Ya en la ciudad aparqué mi coche en la calle Martínez del Campo, a pocos metros de la catedral gótica, junto a una bella mansión. Salí del vehículo y me dirigí hacia la biblioteca. Llegué a la misma, entré y busqué por secciones el lugar donde estaban las grandes enciclopedias, la Biblia y otros libros de consulta. Comencé a ojear...: “ a ver... codo griego..., codo romano..., Biblia de Ferrara “seys codos có el codo y puño...”, Biblia de Collins (UK) “The length of the measuring rod in the man´s hand was six long cubits, each of which was a cubit and a handbreadth”... veamos. Primer Libro de Samuel, “... el músico pastor David, antes de convertirse en rey se enfrentó con su honda al campeón de los filisteos, Goliat de Gat...cuya estatura era de seis codos y un palmo (Sam 17:4). Después busqué los datos egiptológicos, encontrando la toponímia antigua y el valor en milímetros de cada referencia, codo (Meh).... o, x....mts., palmo (Shesep) ..... x mts., dedo (Yeba)...... x ctms., vara (Jet)....x mts., río (Iteru) ..... x kms., todos los datos me iban sorprendiendo cada vez más; no salía de mi asombro, ¡cómo era posible tal tamaño en un ser humano!. Busqué ávidamente en “Los Nueve Libros de la Historia” y allí Herodoto por su parte hablaba de los codos griegos. De las medidas de las murallas de Babilonia, pero lo más sorprendente estaba en los capítulos LXVII y LXVIII. ¿eran ciertos los tamaños de los antiguos héroes?, ¿en verdad existieron?. Seguramente la ortodoxia científica haría caso omiso de estos datos tal como ocurrió cuando se ridiculizó a Heinrich Schiliemann afirmando que Troya sólo era una creación poética de Homero. Entonces se afirmó que Schiliemann era un loco y un visionario, pero él no hizo caso, abandonó una prometedora carrera en los negocios, tomó la gran fortuna amasada y con la piqueta buscó la verdad hasta encontrar las ruinas de la ciudad de Troya, y ... un ¡fabuloso tesoro!. Todo lo que siguió a este suceso fue un camino trillado, más técnico pero más sencillo. El recuerdo de ese alemán genial me hizo recapacitar sobre lo que tenía ante mis sorprendidos ojos. Tomé la calculadora, multipliqué siete codos por 0,462, dándome una altura de 3,234 mts, esto era una medida, pero si la misma la multiplicaba por la otra, entonces siete codos me daba 3,661 mts., y eso que no añadía el palmo... ¡sorprendente!... ¡increíble!... ¿qué me había querido decir M.A.?.. y ¿quién era esta persona tan versada en estos temas un tanto extraños?...y ¿para qué me dio estas pistas?---, la verdad es que me sentía intrigado. Salí como un sonámbulo de la biblioteca con muchos datos en mi cuaderno de notas, y con el dibujo esquemático/comparativo y a escala, de tales seres humanos con el hombre de hoy. La gente al verme hablar sólo pensaría que estaba loco. De camino a mi automóvil iba diciendo en voz alta: increíble.... increíble..., una y otra vez.
Las horas que pasaron después de aquel descubrimiento fueron intranquilas. Pasé la noche dando vueltas en la cama sin apenas dormir. El hotel quedaba en la calle perpendicular a la estación del ferrocarril. Creo que escuché pasar a todos los expresos y mercancías nocturnos. ¿Qué debía hacer el día siguiente para poder volver a ver a M.A.?. Tendría que buscar una excusa coherente con el cliente al cual iba a visitar esa mañana, así como informar a mi empresa. Dormí intranquilo un tiempo indefinido. Al finalizar la noche casi al alba abrí la persiana y justo en ese momento un petirrojo madrugador estaba apostado en la varilla metálica del balcón, desde allí hacía vuelos cortos hasta el césped húmedo del jardincillo que esta en esa calle para procurarse algún suculento insecto. Regresaba una y otra vez a este curioso mirador, esta escena le recordó a mi estómago que tenía apetito. Me dirigí a la ducha, me afeité, me lavé los dientes y poco después totalmente despejado y reconfortado por el agua muy caliente, bajé a desayunar al comedor todavía vacío a horas tan tempranas.
-¡ Hola Miguel!, ¡Buenos días!... ¿en qué lugar me puedo sentar?..
- ¡Hola J.V.!. Te he preparado aquella mesa del fondo junto a la columna, con todo lo que te gusta para desayunar. Ya sabes que la casa conoce tus costumbres..., son muchos años.
- Sí, tienes razón. Ya son años de vernos las caras. ¡gracias por tener lista una mesa!. A propósito, como no hay nadie en el comedor a estas horas, salvo nosotros dos, ¿no te importaría traerme el teléfono inalámbrico para llamar a un cliente y después a mi empresa?.
- ¡Por supuesto que no!. Faltaría más.
Miguel salió del comedor. Regresó al instante con un inalámbrico de bello diseño. Se separó prudencialmente de mí para no curiosear en mis conversaciones. Era un excelente profesional. Minutos después yo ya había llamado a mi empresa y al cliente. A este último le dije que por una cuestión urgente, no podría ir en esa mañana a su explotación, y que si no le importaba que fuera el miércoles por la tarde. Al cliente no sólo no le importó sino que se sintió aliviado, ya que el sábado le habían llamado diciéndole que el martes, es decir el día que yo le llamaba, iría un camión con pienso para los animales, también en ese mismo día debería pasar una cuba para recoger los purines de su cabaña porcina e incluso el veterinario de la Diputación Provincial pasaría a inspeccionar las reses y vacunarlas contra un posible virus que se había detectado en otras granjas de reses vacunas, ¡todo el mismo día!. Este granjero me informó que se sentía algo aliviado pues no me podía atender como correspondía y en verdad le estaba haciendo un favor. Así pues, todo se conjugaba para que yo tuviese el martes libre y toda la mañana del miércoles, insólito pero cierto. Tenía un día y medio para mis cosas.
Hasta aproximadamente las diez de la mañana, estuve en una cafetería que miraba al paseo burgalés, El Espolón, como así se denomina este bello parque. Me tomé mi segundo café con leche de la mañana, muy caliente. Miraba al paseo y vi todavía la brigadilla de limpieza municipal baldeando el pavimento y retirando papeles, vaciando papeleras y barriendo las hojas secas de las plataneras y abedules. Me pregunté porqué se denominaba platanero a estos árboles rudos un tanto feos y que están plantados por doquier, en cualquier ciudad española. La verdad es que no lo sabía. Salí de la cafetería, crucé el río Arlanzón y fui a coger mi coche aparcado en la calle de mi hotel, al otro lado de la ciudad. Partí de allí y me dispuse a ir de nuevo a La Cartuja de Miraflores. Recordé que debía enviar unos datos por fax. Aparqué momentáneamente frente a Correos e hice dicho trámite. A partir de ese instante tenía toda la mañana para mí.
El sonido un tanto afónico y frío de la campana de La Cartuja me recordó que ya casi eran las once. Sin duda dicha campana no tenía la proporción correcta de bronce para que sonara correctamente y con el timbre acostumbrado de 22 partes de estaño y 78 de cobre, algo se había hecho mal... –no sé-...
El sol iluminaba este también soleado día de septiembre. Utilicé el mismo camino de tierra junto a la tapia del monasterio para caminar relajadamente como el día anterior. Vi un pinzón real que comía insectos a pocos palmos de mis pies en el césped natural del lugar. Salvo unas ruidosas y atrevidas urracas, nadie rompía el encantador silencio que yo saboreaba con deleite. Justo eran las once y cuarto cuando volví a ver el coche que el día anterior se llevó a M.A.; paró y vi salir solamente a una persona, un varón de unos 40 años, más alto y delgado que M.A., probablemente era el desconocido que acompañaba a este mi nuevo amigo. Me miró de lejos y se dirigió hacia mi. Al llegar a pocos metros me saludó muy cordialmente:
- ¡Hola... buenos días!,, ¿eres J.V. el nuevo amigo de M.A.?
- ¡ Sí, soy yo!, buenos días...
- Verás, me envía nuestro común amigo para advertirte que tardará un poco. Tuvo un pequeño problema y me envió a mí para decirte que vendrá sobre las doce. Lo traerá un taxi. Yo debo irme ya a Quintanar de la Sierra. Me ha dicho que perdones este pequeño contratiempo.
- ¡Gracias por avisarme!..., no tiene importancia. Lo esperaré paseando por este bello entorno..
- Una cosa más ¿serías tan amable de llevarlo de regreso a Quintanar con tu coche?. Es que yo tengo dificultad para regresar a recogerlo esta tarde.
- No, en absoluto. No es ningún problema. Tengo el día libre. Será un placer.
- ¡Muchísimas gracias!
- ¡De nada!
- Bueno..., ya nos veremos.. ¡adiós!
- ¡Adiós! –y el desconocido se alejó hacia su vehículo. Se montó en él y dando la media vuelta regreso por la carretera que le había traído.
Casi habían pasado unos cincuenta minutos, cuando escuché el sonido característico de un motor diesel mal ajustado o viejo. Los taqués se escuchaban ruidosamente y el ronqueo del tubo de escape señalaba que un vehículo movido por el aceite pesado estaba subiendo la última rampa del camino asfaltado. Efectivamente era un diesel. Un singular taxi burgalés un poco viejo pero robusto, -de los de antes-. Si hubiese pertenecido a la familia equina, éste sería el equivalente a un poderoso percherón. Paró enfrente de la puerta principal de La Cartuja. Vi a M.A. pagando al taxista. Le comentó algo divertido y el conductor rió estrepitosamente. Se despidió de él y salió del taxi.
- ¡Hombre...J.V.!. Ya veo que has podido venir. Sabía que harías lo imposible por volver. Me alegro mucho por tu decisión.
Fue entonces cuando utilizó por vez primera este singular saludo que siempre repitió cuando nos veíamos, pasadas unas horas, unos días, meses u años. ¿sería para recordar a mi mente subconsciente estos gratos momentos?...¿estas vivencias de los primeros días?. Pienso que sí, él no hacía nada sin pensarlo previamente.
- ¡Hola M.A.!
- ¿Pudiste averiguar los enigmas que te señale ayer?
- ¡Por supuesto!..., sabrás que me han sorprendido. Es extraordinario lo que has hecho que averigüe. Aunque no entiendo el por qué de esta búsqueda que tu me has provocado...¿qué propósito tienen los datos que me has dado?
- El propósito último ha sido despertarte, querido J.V., solamente despertarte..
- ¿Para despertarme..., de qué?. Creo que estoy muy despierto.
- Aparentemente así es. Pero sólo aparentemente..., quiero decir: “estás despierto en el plano físico, pero hay más planos además de éste en que ahora nos vemos y tenemos el ser”...
- ¿.....?, ¿a qué te refieres?
- Provoqué un enigma en ti. Ayer te dije que siempre fue así, para señalarte que hubieron otras razas en la Tierra, anteriores a la nuestra. Esos seres, no son fruto de la fantasía; existieron en realidad, aunque en un pasado remoto. La ciencia de los números es uno de los más acertados caminos para acercarnos a la Verdad, que es uno de los conceptos “per se” de lo que las gentes conocen o interpretan como Dios o Deidad. Pero El “El Absoluto”, en su Divina Gloria, nos ha dejado pistas, pocas, pero inteligentísimas huellas para los que saben ver detrás de las apariencias religiosas, filosóficas, históricas o empíricas de una época. Los prejuicios son fruto de la conciencia externa de lo que nosotros denominamos: “mente racional”. La razón pura debe ir más allá de sus propias creencias, más allá de la costumbre o moda imperante en una época para luchar contra lo dicho..., y convencerse a sí misma. Los números son impersonales y un tanto asépticos, por ejemplo si un cubo de oro puro de un metro de lado pesa x cientos de kilos, significa que si lo medimos con otras medidas que por ejemplo quieran decir: 2,2 codos reales, el peso será el mismo. Esto es lo de lo que estamos hablando, los conceptos en que se expresan las magnitudes según la época pueden ser diferentes pero la realidad permanece. El investigador se da cuenta que dichas magnitudes transformadas a escalas métricas actuales son similares, aunque expresadas con otras palabras. Podemos interpretar verazmente por ejemplo lo que los antiguos escribas egipcios narraron con respecto a la capacidad en litros de un silo de grano en el alto o bajo Egipto o los hectolitros del río Nilo por minuto.
- Creo que voy siguiendo tu razonamiento y lo que me quieres decir.
- ¿Entonces J.V.,que conclusiones has sacado?
- Pues..., yo diría casi sin ninguna duda, que muchísimos investigadores a través del tiempo se han dado cuenta que al leer intensa y pacientemente textos bíblicos, papiros egipcios, relatos un tanto velados del pasado, que existen crípticas pistas, pequeñas claves que coinciden en señalar que hubo o hubieron, alguna raza o razas de seres humanos gigantescos con respecto a nosotros.
- ¡Así es!. Como bien indicas, tanto los griegos, como los egipcios, así como los primigenios redactores de la Biblia, nos hablan de lo que la humanidad ha intuido y que todavía permanece en el folclore de muchos lugares, que no es sino una recreación festiva de antiguos mitos, de antiguas realidades, ¿de dónde si no, proviene la tan común fiesta de gigantes y cabezudos en culturas tan distantes y dispares del planeta?. La mente materialista argüirá miles de conclusiones en contra. Unas serias, otras más irónicas, pero el hecho real permanece inalterable. Es ese “algo” que ha quedado en la mente subconsciente de la raza humana actual. Son legados de la antigüedad. Piensa que debemos remontarnos a casi 800.000 años atrás, que es cuando se presume ocurrió el último y definitivo hundimiento del continente atlántico o Cultura Atlante.
- ¿Te refieres que la Atlántida existió en realidad?
- ¡Por supuesto que existió!. Esos pequeños restos, de los cuales se habla entre líneas, son los últimos vestigios de lo que fue la raza atlante e incluso una anterior denominada: lemur. Todo ello está escrito en la memoria indeleble del Planeta accesible a todos aquellos que elevan su conciencia a la vibración requerida y pueden leer por sí mismos la existencia de estos pueblos antiguos, pero no primitivos.

Lo que me estaba diciendo este nuevo amigo era singular. Cierto era que yo había leído algo sobre el tema cuando en el instituto se estudió a Platón, pero se nos dijo que eran fábulas noveladas muy comunes entre los filósofos antiguos. Nadie hasta ahora había encontrado evidencias físicas o restos de aquella antigua civilización, ni los esqueletos de sus pobladores, salvo lo expresado por Herodoto y algunas leyendas del Tibet. Pero el investigador de Haliacarnaso afirmó que sí, que se encontraron restos en la profundidad de la tierra. Puede que ocurriera que la élite antigua conociera estos misterios aunque no el pueblo llano, -como siempre-. Incluso coexistieron dos medidas en una misma época: el codo vulgar y el codo sagrado o codo real, este último de mayor longitud. Sólo conocido por la realeza y los sacerdotes, el cual se utilizaba en la construcción de templos, lugares de culto, santuario o regios palacios. Esas medidas no eran conocidas por el pueblo, por tanto no había peligro de la utilización irreverente de medidas crípticas o secretas. Sin embargo, muchos investigadores del reciente pasado humano como: monjes, sacerdotes, eruditos, copistas y estudiosos de la Biblia, entre otros libros, se habían dado cuenta de estas singulares diferencias métricas... ¿pero para qué todo esto?....
M.A. me estaba mirando con profunda atención, parecía que iba siguiendo mis cavilaciones y pensamientos más profundos. Puntualizó como si nada: “para evitar la utilización malintencionada y dañina de las fuentes sagradas del conocimiento”...,”esto era muy respetado en el pasado..., las medidas y los números eran muy custodiados en la antigüedad. Se pedía total obediencia a quienes debían aprenderlos y manejarlos posteriormente. Esto lo exigía Pitágoras a sus discípulos..., hoy todo esto puede parecer fuera de contexto, pero en la antigüedad era algo común”
- Respeto lo que dices...¿pero para qué tanta preocupación por salvaguardar unos número y medidas si como dices nos acercan a la verdad y a Dios?.
- ¡Sí!. Era y es tan necesaria esa preocupación y más. No porque el conocimiento sagrado aleje al ser humano de su fuente eterna, sino porque antes, éste, debe elevarse. El conocimiento no es peligroso “per se”, sino la utilización perversa de él...,¿tu dejarías que tu hijo de tres años manipulase con sus delicadas manos dos cables desnudos de cobre conectados a un enchufe eléctrico de 220 voltios?—
- ¡Por supuesto que no! –señalé enfáticamente-
- Eso mismo debe hacerse en el acercamiento a lo sagrado. Debe lograrse con esfuerzo, purificando las escorias de costumbres arraigadas en nosotros, antes de que la energía o la fuerza despierte y descienda sobre el ser humano. Eso es lo que se llama iniciación.
- ¿Iniciación?...¿iniciación a qué?
- Iniciación a los Misterios de Dios, o lo que es lo mismo, el acercamiento de la propia alma al Cristo Cósmico, a la cualidad y fuerza viva del Amor que de El emana. A los poderes que le son concedidos a los que están preparados. A los que han sido purificados a través de muchas vidas, para un momento culminante donde el Principio Crístico, esa energía concreta se introduce en la personalidad integrada humana.
- ¿Y si es todo esto tan misterioso o críptico porqué me lo has dicho a mí?..
- Porque tu y yo ya nos conocíamos, aunque ahora no lo recuerdes. Has contactado conmigo en niveles internos y es mi servicio y misión de amor hacia ti y hacia otros que ya irás conociendo, como la persona que ayer me recogió y hoy ha venido a decirte que yo llegaría con retraso. Ten siempre presente que Jesucristo tuvo muchísimos discípulos externos, pero tan sólo unos pocos internos. A ellos les preparó mejor y les dio otros conocimientos. Fueron sus apóstoles, con capacidades casi tan sobresalientes como la suya propia, aunque ellos no habían alcanzado la perfección de su Maestro. Además te diré que los Misterios Sagrados deben irse explicando a las gentes, al menos lo que es permitido decir sin incumplir el voto de silencio. Las Escuelas de Sabiduría están comenzando a exteriorizarse, como así lo ha dispuesto Nuestro Bendito Logos Planetario. Este acercamiento o exteriorización culminará con la realidad de la visita a nuestro planeta de El Cristo y sus Discípulos los llamados Maestros de Sabiduría. Así está escrito, y los discípulos consagrados y de cierto grado entre los cuales me encuentro, y humildemente sirvo a Aquél que ha de venir, tenemos que cumplir nuestra parte de responsabilidad en su Obra de Amor Planetario. Por mi antigua relación contigo es por ello que te he aceptado como aspirante o discípulo menor...,-en aquella época no conocía el significado real de estos términos-,... pero con la condición de que no comuniques a nadie mi personalidad humana, ni siquiera a tus más íntimos. Así se hizo siempre. Es tu compromiso y promesa. En la medida que sirvas, cumplas con tu deber, comuniques lo recibido y te esfuerces y purifiques, yo, como humilde canal de la Luz te iré instruyendo en lo sagrado a su tiempo.
- ¿Dices que nos conocemos... que hemos hablado?...¿pero dónde?
- En otro plano... Tu alma y la mía son del mismo rayo. Aunque vibran en octavas diferentes. El principio eterno tuyo, es decir, tu propia alma, me ha pedido que instruya a su forma externa, es decir: a ti mismo, a tu ser externo, quien te crees en verdad...¿qué me respondes?
Mi corazón no me cabía dentro, ¿era posible aquello?. Cierto era que M.A., no era una Maestro, pero al menos era un discípulo muy cercano a Ellos. Traté de alejar de mi interior la arrogancia de sentirme superior a la media humana, de ser un elegido de los dioses; también M.A. me señaló que en esta época crítica muchas personas de Buena Voluntad recibirían tal honor, reservada a su tiempo a todos los seres humanos. Pero tal honor no era para engrandecer los egos exteriores,-todo lo contrario-, todo era parte de un Plan Sagrado, e implicaba muy gran responsabilidad. Era el comienzo del acercamiento de los Maestros hacia el exterior, hacia el mundo físico. Por tanto debería alejar cuanto antes el gusano del orgullo espiritual que podría roer la luz de mi alma, ya que éste permanecía emboscado junto a los puntos de luz, cual araña que atrapa polillas nocturnas apostada bajo una intensa fuente de luz. En la medida que me olvidase de mi mismo y de que amase a la humanidad como una unidad, como una sola alma, como a mí mismo, por encima de razas, credos, posiciones, culturas...etc., en tal medida mi acercamiento sería acelerado o atrasado hacia el encuentro sagrado de mi mismo: mi Ser Superior, mi Yo Real, mi Alma. Este era en verdad el legado del Padre Eterno a todos sus hijos, creyesen en El o no, le adorasen o no. A cada uno se le abrirían las puertas en una época y vida determinada, pero antes deberían romperse los falsos muros de: intolerancia, prepotencia, separatividad, arrogancia, etc., que cada uno hubiese construido en las edades. Cuando sus obras de servicio amoroso y no sus palabras, comenzasen a vibrar con las virtudes, llegarían a sondear el aura externa de un mensajero, según el color, brillo y pureza de vida y pensamientos, -y no antes-. Dicho mensajero, canal, o guía externo, no era sino un instructor o apoyo momentáneo que focalizaría su energía para que contactase el neófito con su verdadero instructor interno: el alma personal. Muchos quizá, no contactarían jamás con ningún mensajero externo en persona ya que esta época que nacía: Acuario, alejaba antiguas formas de contacto, trabajándose especialmente en forma grupal, pero sin embargo por su fe, constancia y pureza de vida alcanzarían la meta. El referente sería no un amor devocional a un maestro exterior, sino auténtico amor altruista a la humanidad, a toda vida, y a todas las evoluciones de la creación. Debía romperse para siempre en esta nueva Era de Acuario, el fanatismo devocional que caracterizó la anterior Edad de Piscis...

Hacía rato que caminábamos en silencio. Mirábamos la belleza natural del entorno. Cogimos un camino que utilizaban asiduamente los deportistas y los excursionistas. Cada 200 ó 300 mts., habían dificultades pensadas para que saltasen sobre obstáculos, trepasen a troncos de árboles cortados ex profeso, es decir, todo pensado para buenos atletas. Las ardillas estaban corriendo junto a nosotros como sintonizando un momento especial e irrepetible. El aroma y fragancia del bosque se había intensificado, o al menos así me lo parecía. Mi amigo me hizo insinuaciones puntuales sobre aspectos cosmológicos, botánicos, geológicos, etc., -tenía una gran cultura-, muy superior a la mía en aquellos momentos. Hablaba a intervalos. Yo permanecía en silencio..., era todo oídos; pero él evitaba hacerme la pregunta clave. Hora y media después, más o menos, me hizo la pregunta:
- ¿Bien... qué me respondes a la oferta que te hice?
Me resultó chocante. Parecía que utilizara las palabras usuales de mi mundo profesional, el del comercio. Como si en esos momentos tratásemos de bienes de consumo, propuestas de artículos y oferta de unos productos específicos. Yo ya tenía clara la respuesta en mi interior.
- ¡Acepto!... Es sin duda el más grato y elevado ofrecimiento que he recibido en mi vida. Solamente desearía estar a la altura de las circunstancias y ser consecuente con el grado de responsabilidad que a partir de estos momentos voy a adquirir. Si en verdad, y como dices, voy a comenzar a prepararme para trabajar en el futuro para el Plan de El Cristo y sus Maestros desde mi humilde contribución personal.
Me miró en silencio. Era un instante sublime. Se podía cortar el momento, el fragmento del tiempo, cual porción de pan o queso. En mis oídos escuchaba fuertemente el latido intensísimo de mi corazón, era como si este órgano permaneciera expectante y participara en la negociación o decisión externa.
- ¡Magnífico J.V.!...¡Tu decisión ha sido la correcta!. Ahora para quitar tensión al momento y tocar tierra firme., ¿qué te parece si vamos a comer?
- ¡De acuerdo. Vayamos entonces a mi vehículo!..., ¡ah, una cosa más!, ¿porqué no tienes coche... Es que tienes dificultades en la vista?
- ¡Así es!. Tuve que renunciar a conducir cuando terminando la carrera universitaria en Madrid comencé a ver a las personas envueltas en luces de colores. Algunos colores me daban miedo. En aquel tiempo conducía. Recuerdo que ya con este problema, pasó un coche por mi lado. Su conductor estaba indignado con otro que le adelantó, soltó un taco y vi una forma horrible salir del coche. Me fijé tanto que casi me estrello. Entonces vendí el pequeño seiscientos que era mi sueño de estudiante y desistí de conducir. Y aquí me tienes. Soy un peatón a la fuerza. Por aquel entonces no podía controlar esta llamémosle cualidad que hoy utilizo conscientemente..- y se rió sanamente a continuación-

Su sentido de humor era especial a pesar de todas las circunstancias que le rodeaban.

Aquella anécdota me hizo mucha gracia. Ya de camino de regreso a Burgos comenzó a hablarme de esa gracia o don especial que tenía para ver el aura y otras cosas más..., pero ese es el tema de otro capítulo.....

miércoles, 10 de octubre de 2007

EN EL CAMPO DE LA ESTRELLA (2ª PARTE)


“Es un tanto difícil situarnos allá por el año 813 d.C., y comprobar cómo era lo que hoy es la ciudad de Santiago de Compostela. Según cuenta la leyenda, un eremita en lo que quizá entonces fuera tan sólo una aldea, vio brillar por la noche una estrella que se situaba misteriosamente sobre un campo. Aunque no se explica cómo, allí, en ese campo, se encontraron los restos del que fuera Santiago el Apóstol de Cristo, decapitado en Jerusalén por Herodes”. Estos pensamientos me asaltaban cuando visité por vez primera la ciudad de Santiago de Compostela, cuyo casco antiguo, situado en el otrora “campus stellae”, creció alrededor de aquellos santos restos humanos.

Llegué apenas un par de semanas antes. Mi empresa me envió por primera vez a estas tierras y debería estar allí todo el verano, desde mediados de Junio a finales de Septiembre. Alquilé una habitación en la Rua do Sar, cercana a la Colegiata del mismo nombre. Entre mi apartamento y dicha Colegiata existe un puente por cuyos ojos discurre la calle do Sar, que en la parte superior es atravesada por una moderna avenida. Para ir de mi lugar de descanso al casco antiguo tenía que ascender por una empinada calle que termina en la parte alta de la colina, donde se sitúa la zona monumental e histórica. Una vez arriba iba hacia la izquierda hasta un locutorio telefónico, creo que próximo a la Rua do Franco, y por esta calle hasta el edificio de correos. Allí abrí un apartado postal desde el cual enviaba y recibía correspondencia y paquetes. Los fines de semana por la calle referida solía entrar en algunos de los numerosos restaurantes para tomar unos aperitivos y degustar el sabroso marisco gallego. Después de cenar, especialmente los sábados noche, escuchaba las rondallas de la tuna de Santiago que entonces tocaba frente a la biblioteca, cercana ésta a la Praza do Obradoiro. Dicha plaza parece que fue el centro neurálgico de la ciudad en la época medieval, allí se ponían todo tipo de artesanos y hoy en día todavía persiste cierta actividad un tanto lúdica con sus: músicos, titiriteros, gaiteros, mimos, pintores, bohemios y muchos peregrinos de todas las nacionalidades, que sea año santo o no lo sea, llegan caminando a este enclave, dando un toque plástico, colorista y estético al lugar. Sin embargo a mí me gustaba sentarme en la plaza posterior de la catedral, en la Praza da Quintana dos Mortos. De parte a parte de la plaza existe un banco de piedra para que se sienten los peregrinos y todas las personas que así lo deseen. A espaldas de dicho banco existe el edificio de un convento muy conocido: San Paio de Antealtares. Frente a mí veía la catedral, con una curiosa y pequeña puerta tapiada a ladrillos, que creo que era la denominada “Puerta Santa” que se abre los años de Xacobeo, aunque debo admitir que jamás entendí la dinámica de esta peregrinación ni de la liturgia expiatoria. Aunque no soy aficionado a ello, esporádicamente entraba en la catedral, muy especialmente los sábados al mediodía o los domingos, cuando me enteraba que iban a tocar el voluminoso órgano y poner en funcionamiento el Botafumeiro. El espectáculo me sobrecogía un tanto, cuando apoyando mi espalda sobre algún pilar de la catedral, lo notaba vibrar con las notas graves y prolongadas de los tubos gigantescos cuya acústica producían este fenómeno. Pude extrapolarme en el tiempo e imaginar cuales fueron los sentimientos que pudieron aflorar en los peregrinos del pasado, cuyos sentimientos místicos y espirituales les podrían producir una especie de catarsis emocional ya que entonces la sociedad estaba muy polarizada hacia la milagrería y santería. No obstante era una forma de llegar al corazón de aquellas gentes, la mayoría sencillas...

Miré mi reloj, eran ya casi las 12.30 horas de un sábado soleado de Julio. Tuve a bien recordar la maravillosa acogida y recibimiento así como la hospitalidad de todos los vecinos de mi calle, cuando a los pocos días de estar residiendo allí se celebró la noche de San Juan. Como tuve que subir a la zona alta de la ciudad, conforme iba caminando me invitaban a comer sardinas asadas y mariscos diversos, así que una subida de pocos minutos se prolongó en más de una hora y con el estómago a rebosar, -menos mal que aún no había cenado-.. Estos últimos pensamientos afloraron en mi mente porque en esos momentos del mediodía , de la cocina de un bar cercano salían olores a sardinas asadas y también a diversos mariscos. Desde lo silla y mesa exterior del bar que domina la plaza desde lo alto, y justo enfrente de las escaleras que unen los dos niveles de la plaza Da Quintana , estaba esperando un poco nervioso la llegada de mi buen amigo M.A. que días antes cuando le llamé por teléfono a Palencia, me dijo que vendría a saludarme y aprovechar unos días para descansar en Santiago. Como su disponibilidad económica era buena le reservé habitación en el Hostal de los Reyes Católicos , yo sin embargo estaba en un pequeño pero confortable apartamento de estudiantes que pocos días antes se quedó vacío, pero el piso me gustaba. Lo único y verdaderamente importante en esos momentos era que se mantenía y fortalecía un muy alto grado de simpatía y afinidad mutua entre nosotros; digamos que de instructor a discípulo, o como se quiera llamar, aunque pienso que para no caer en la pura devoción del pasado, deberíamos situar nuestro afecto en el concepto de verdadera amistad.
Su puntualidad era británica. Apenas se escuchó la campanada que anunciaba las medias horas lo vi aparecer al fondo de la plaza. Desde mi elevada cota de observación pude verlo acercarse hacia donde yo estaba, con esa elegancia característica en él. Me vio de lejos, me saludó e instantes después comenzó a ascender por los grandes peldaños de tan gran escalera de piedra. Cuando llegó arriba me levanté de la silla, me acerqué a él, le tendí la mano y correspondió con un saludo formal pasando posteriormente a un afectuoso abrazo fraternal.

- ¡ Hombre J.V...., por ti no pasa el tiempo!.
- ¡ Hola M.A. ..., por ti tampoco!. ¡ Menuda chaqueta de lino blanco que llevas...pareces un lord!
- Vanidades J.V...., vanidades...Son mis pequeños apegos al plano material...
Me miró fijamente como solía hacerlo. Se ajustó mecánicamente sus amplias gafas. Sacó una preciosa pitillera de plata y cogió un cigarrillo. Lo encendió y se sentó a mi lado. Levantó la mano para avisar al camarero, el cual se acercó y tomó nota de lo que mi amigo deseaba. Solía tomar jugos de frutas a estas horas. Me quedé mirando su pitillera plateada, él se percató y me dijo:
- Sé que el tabaco tengo que dejarlo...pero recuerda que para que el cristal de un transistor de germanio puro produzca y conduzca corriente eléctrica debe tener algunos átomos de impureza... éstos son mis átomos...(y sonrió).-prosiguiendo a continuación
- ¿Bueno... qué tal tu viaje de negocios por Galicia? . Ya veo que te desenvuelves bien por aquí.
- Si...,bueno, la verdad es que cuesta abrir nuevos mercados y más cuando se ofrece un producto innovador; pero para mí es un viaje de casi descanso, porque no me han dado una cartera de clientes fija o pactada, sino que en este viaje mi misión consiste en hacer visitas, dar charlas y concienciar, para que en una próxima visita otros o yo hagamos las ventas. No obstante opino que esta zona se la darán a otra persona, yo ya tengo mi propia zona de trabajo..
- ¡Estupendo!. Me alegro por tu optimismo. Ha sido una maravillosa coincidencia que estés aquí en Santiago. Sabes que parte de mi familia procede de Palencia, y esta provincia está relativamente cerca de aquí si la comparamos con tu provincia de procedencia a casi mil kilómetros de distancia.
- ¿Te parece que prosigamos aquella interesante conversación que dejamos a medias en Burgos? – pregunté ávidamente.
- Si tu quieres...
- Me comentaste de tu capacidad para ver el aura. Quisiera saber si existe alguna técnica específica para despertar estos poderes o no. Y por otra parte, ¿es natural en algunas personas?.
- Buenas preguntas J.V., veras..., efectivamente creo que es una capacidad no sólo humana. Se dice que muchos animales la poseen, -muy especialmente los felinos y de éstos parece que el gato siamés es el más dotado; pero mi opinión personal es que estas cosas pertenecen al mundo de Dios, a lo sagrado de las energías y del hombre y por ello no es recomendable que nadie despierte estos poderes con ciertas técnicas conocidas por algunas escuelas de pensamiento. Todo está como debe estar..., me refiero a que un día tu como otras personas tendréis la facultad de ver el aura. Pero dicha visión no es sino una extensión prolongada de la visión física, pero una octava un poco más alta.
- ¿Pero que cualidades son necesarias para que se posea esta facultad tan extraordinaria?
- El alma personal, que es el verdadero maestro interno, decide su momento, en una vida determinada. Recuerda que todo es cíclico y es el legado o herencia para todos los seres humanos, tal como lo expresó sabiamente y proféticamente Jesús en Palestina. Yo diría que lo imprescindible es tener pureza de corazón y otras virtudes afines, para que no nos entrometamos ni alteremos los destinos y vidas de aquellas personas que estudiamos con esta facultad espiritual. Sin embargo, no somos objetivos al cien por cien, ya que percibimos reflejados en los otros algunos de nuestros puntos de vista. Siempre “se cuela” algo de quién estudia el aura ajena, así como las formas de pensamiento que acompañan como cometas a todo ser humano.
- ¿Quieres decir entonces que la fiabilidad del análisis depende de la pureza y sabiduría de quién estudia el aura?
- ¡Así es querido amigo!, Pero no te engañes J.V., el hecho de ver el aura no indica precisamente crecimiento espiritual. Es sólo un facultad etérica, -nada más-. Hay que tener pies de plomo con todo lo que sea metafísico o sobrenatural, tal como reiteradamente lo advirtieron en el pasado Max Heindel y el Maestro D.K:, -entre otros-. Fíate sólo de tu intuición y de tu corazón, ahí en tu interior, en lo más sagrado de ti mismo esta tu Cristo Interno, tu Maestro, tu Dios, que es la única guía segura, y no del interlocutor que tengas enfrente,-yo por ejemplo-, diga lo que te diga o haga lo que haga. Ten presente que mentes poderosas pueden hacer en el plano físico lo que Cristo hizo, -El lo advirtió-. Pero eso no significa nada. Estudia sus obras de altruismo amoroso y no sus interpretaciones escénicas. Ese es un buen criterio para desarrollar el discernimiento, palabra tan traída y llevada, pero siempre... siempre, recuerda en fiarte tan sólo de tu propio Maestro Interno.
Me quedé pensativo, un tanto perplejo. En esos instantes de una ventana abierta del convento cercano parecía salir una melodía, aunque pudiera venir de otro lado. Pregunté a mi amigo y éste señaló que era un conocido tema de Haëndel de su obra El Mesías concretamente: “Chorus: For Unto Us a Child is Born”. Puede que la melodía también pudiera proceder de una boda que en esos momentos se celebraba en la catedral, pero la música parecía envolver a todas las personas que estábamos sentadas en la terraza del bar. Mientras yo cavilaba con estas ideas M.A. me miraba fijamente, un poco más arriba de mí cabeza, como para decirme a continuación alguna cosa. Después de un prolongado instante de silencio expresó:
- A veces cuando hablas de Ellos, de los Grandes del Planeta, de lo que nosotros consideramos como sagrado, ocurre que nos envuelven unas melodías que no sabemos de donde proceden, en otras ocasiones se perciben olores suaves y muy naturales a flores, como la rosa, el lirio, el jazmín..., y cuando anochece y el lugar está un poco oscuro te puedo asegurar querido amigo que veo aparecer una luz indefinida, algo así como una neblina luminosa, parecida a una aurora boreal radiante, y casi imperceptible que nos envuelve a todos los que estamos hablando de Ellos. El universo responde J.V., el universo responde ... te lo puedo asegurar.
Sus últimas palabras habían impactado en mi interior. De nuevo el silencio nos rodeó como confabulándose con nuestros propios ritmos.
Tomé el refresco que permanecía en la mesita . Cogí distraídamente mi vaso alargado, estrecho y cilíndrico y comencé a imprimirle un ligero movimiento de rotación. Me abstraje observando los cubitos de hielo que se golpeaban entre sí e impactaban en el vidrio produciendo un melodioso tintineo, todo lo cual producía en mí un efecto sugestivo y ligeramente hipnótico. Miré a la plaza y reconocí a la anciana que cada día a estas horas daba de comer a las palomas. Todos los días traía una bolsita con migas de pan desmenuzadas para alimentar a las aves, y me sentí furioso recordando las campañas de ciertos políticos demasiado etiquetados que mentían descaradamente hablando de plagas de estas aves para justificar su mezquindad y eliminarlas de las ciudades...¿acaso pretendían una ciudad habitada sólo por piedras y coches ?, ¿qué les quedaría a los niños para jugar...sólo bloques de hormigón..?. Esa anciana hacía caso omiso a estas injusticias contra la vida y aportaba su regalo de vida y amor a otros seres vivos. Me sentí identificado con ella por su especial generosidad... Surgió en esos instantes un pensamiento en mi interior, una pregunta que me hacía cuando la veía cada día...¿por qué los seres humanos no aprendemos de estos ejemplos de vida?... De pronto las palabras de mi amigo me sacaron de mi abstracción.
- ¿Has asimilado todo lo que te he comentado?
Sus palabras me devolvieron a la realidad. Fijé el pensamiento que continuaba vagando y le contesté:
- Sí . Creo que se me van aclarando conceptos y las ideas son más sólidas. Aunque no me has dicho todavía si estas cualidades tienen relación con el despertar de los chakras.
- Evidentemente, así es. Los chakras dan poderes, son ruedas de energía más o menos activas. Tanto los superiores como los inferiores...¿aunque por qué decimos superiores o inferiores... si en el fondo todos son divinos?. Pero hay que tener cuidado en aventurarse y emprender iniciativas osadas sin la guía segura de un instructor. No hay que hacer ejercicios respiratorios para que despierten. El amor y las virtudes, son los que en verdad abren las puertas y los poderes del alma. Y éstos, los chakras, no son sino puertas, de energía, pero puertas en sí mismas... En ocasiones el crecimiento espiritual es doloroso ya que puede que percibamos los verdaderos sentimientos y pensamientos que tu interlocutor tiene con respecto a ti. Puede que te odie; lo ves, lo sabes. Ves que intenta despistar haciéndose el simpático, tal vez disimulando con una forzada sonrisa o dulces palabras, pero el que tiene esta facultad ve la cruda realidad, sea cual fuere. De ahí, por ello, el que se tenga que tener amor incondicional a la humanidad, ¡amar al Todo... y a todos... sin importar cultura, raza o color!
- Ahora puedo ponerme en verdad en tu lugar, con verdadera conciencia y comprender las dificultades de las que me hablaste cuando se te despertaron estas, llamémosle, “cualidades del alma”. Y entiendo también las renuncias que tuviste que hacer para “readaptarte”.
- Veo que entiendes J.V.. Tienes toda la razón. Es más duro de lo que parece a simple vista. No es un juego de niños. Estos dones del espíritu son peligrosos en manos de quién no esté bendecido y purificado por el verdadero amor.
- ¿Purificado por el verdadero amor?...
- Sí, pero no el amor que tu entiendes, afectivo de una pareja o a un ser amado. Me refiero que el alma purifica energéticamente a su ser de expresión, o lo que nosotros conocemos como ser humano externo, pero sólo cuando está preparado. Es un aprendizaje muy duro, pero al fin llega un momento en que se puede confiar en cierta medida con el vehículo físico y los otros vehículos: emocional y mental inferior que anima cada alma. Ante todo se debe superar lo que nosotros denominados: egoísmo del corazón.
- ¿......?
Estas últimas cuestiones no las entendí muy bien, pero no me perdía ni una sola palabra. Trataba de interpretar desde mi perspectiva el significado que podría tener aquello de que me hablaba. Casi podía como darse como un hecho el que las experiencias parecía provocarlas el alma. Esta era la mejor maestra. Bellos pensamientos, correctas acciones y gran amor a toda vida se ve que eran las premisas que toda alma necesitaba como “primeros elementos” para el acercamiento a la forma humana y para el nacimiento del Cristo Interno en lo más sagrado de cada corazón humano.
Mi intento de aproximación a esta realidad mayor, la ruptura del concepto e idea de un dios exterior, en otro lugar, había sido reemplazada por la aceptación, al fin, de que lo que buscaba estaba en mí. En lo mejor de mí, en mis mejores principios y acciones de vida. Ya comenzaba a derrumbarse el antiguo muro de incomprensión de viejas murallas de Jericó que en esta ocasión no saltaron por lo aires por estridentes gritos ni por las troneras de unas gigantescas trompetas. Esas murallas se abrieron por el amor, la tolerancia, el entendimiento, la sabiduría y otras cualidades que empezaban a arraigarse en mi existencia..
- Qué vas a hacer esta noche? – me preguntó mi amigo.
- Después de cenar tenía previsto ir a un recital de música callejero. Creo que esta noche cantarán habaneras, en una de las pequeñas plazas de esta zona histórica de la ciudad.... –a propósito-, ¿Qué te parece si quedamos a eso de las ocho menos cuarto a las ocho delante de la catedral y nos vamos juntos a cenar y después vamos a escuchar esos coros de los que te he hablado?
- Bien... magnífico – asintió mi amigo placenteramente.
- De acuerdo. Entonces nos vemos sobre las ocho donde hemos quedado.
- Hasta la noche.
- Hasta la noche – repetí también con agrado ante lo que prometía ser una velada prometedora e interesante.
Mi amigo se levantó, yo fui a pagar los refrescos. Le saludé mientras se alejaba, tenía que hacer unas llamadas telefónicas a sus familiares y a otras personas. Siempre tenía mucha actividad social.
Cuando recogí el cambio ya estaba a lo lejos. Yo marché en dirección contraria hacia una plaza pequeña de la zona alta de la ciudad a comprar fruta. De camino a la frutería conocida me sentí lleno de vida e iluminación. Saludé jovialmente a la señora de la tienda, compré y me dirigí hacia mi apartamento que quedaba a unos quince minutos de allí caminando sin prisas.





o - o - o - o


La tarde iba transcurriendo sin problemas. Los jóvenes estudiantes que estaban hospedados cuando alquilé la habitación, ya habían abandonado el apartamento; solamente yo permanecía en él. Me habían dejado un piso magnífico. Los dos frigoríficos que se compartían por los estudiantes estaban prácticamente vacíos excepto por mis alimentos. Así que allí podía tener siempre mis provisiones sin que apareciesen manos extrañas que pudieran “extraviar” alguna cosa. La cocina era amplia, daba a un patio interior que se prolongaba hacia un terreno de huerta en una colina trasera a la calle, con varios niveles y terrazas de cultivo. Un arbusto de forma un tanto redondeada colgaba de la pared rocosa que servía de contrafuerte de una de las huertas. Allí en ese arbusto , todos los días se colocaba un ruiseñor que hacía magistrales interpretaciones de todo tipo de trinos que en verdad embelesaban. Jamás antes había tenido la fortuna de ver tan de cerca a un ruiseñor. Y éste se situaba apenas a pocos metros de las cabezas de los propietarios de mi apartamento que vivían en la planta baja. Nadie molestaba al pájaro cantor salvo un gato que aparecía esporádicamente por allí. Cuando el ruiseñor lo veía, cortaba en seco sus cantos y se confundía con el follaje. El felino no podía alcanzar el lugar donde crecía el arbusto porque la pared de piedra era casi totalmente vertical y estaba más allá de los saltos del carnívoro. Por el otro lado crecían unas tupidas zarzas con pinchos que servían de disuasorio natural a las incursiones de los gatos.... Mientras observaba la escena calenté agua en un pequeño cazo de porcelana y me tomé mi habitual té de media tarde y volví a apoyarme en la ventana abierta que daba al escenario antes descrito y también esa tarde me extasió la belleza e inspiración de la madre naturaleza que es pródiga en sus obras si se la deja un tanto tranquila. Miré el reloj, sin darme apenas cuenta ya marcaba las siete. Sin dudarlo me fui al baño para asearme como cada atardecer y refrescarme con otra vital ducha de agua fría. Esa tarde era especial para mí. Finalizado el baño y el afeitado y con ropa limpia me dispuse a salir de la casa a eso de las ocho menos cuarto. Entré en mi cuarto y me rocié con un poco de perfume de Paco Rabanne , suave y varonil que me había regalado la dueña de una perfumería y también de una farmacia en la cual di varias charlas de mis nuevos productos.
Conforme iba subiendo la empinada calle Castron Douro, me asaltó un pensamiento o sentimiento de lejanía un tanto premonitorio. Me vi en otro lugar y con una nueva profesión en el devenir de los años, pero como tantas veces me dije a mi mismo: “J.V., controla tu imaginación..., son sólo sueños, nada más que sueños...”. Días antes había estado leyendo los maravillosos versos de Rosalía de Castro y en cierta medida simpatizaba con la poetisa. Con ese amor a sus tierras, a sus tradiciones, con leyendas un tanto misteriosas y cosas así. Al llegar a lo más elevado de la calle tomé la dirección hacia un pub que conocía y a donde iba a escuchar música y tomar alguna cerveza, se llamaba “Pepa a Loba” , aunque hoy no podría asegurar si tal pub seguiría teniendo el mismo nombre. De allí callejeando me dirigí hacia la puerta principal de la catedral de Santiago situada en la Praza do Obradoiro. Efectivamente allí estaba esperando mi amigo; justo enfrente de la escalera que comunica la plaza con la catedral. Inspiré profundamente como para saborear anticipadamente lo que sin duda sería una nueva noche de conocimiento e iluminación.
Me acerqué a mi amigo que se entretenía estudiando con la mirada la singular belleza arquitectónica de este escenario así como las algodonosas nubes coloreadas por un mortecino sol del ocaso que daban pinceladas de color violeta al más amplio escenario cósmico.
- Hola M.A., ¿llevas mucho tiempo esperando?
- No...Apenas escasos minutos. Ya ves lo cercano que está mi hotel.
- Si..., ya veo lo próximo que está de aquí el Hostal de los Reyes Católicos...¡a propósito!. ¿Te gustó la habitación que reservé para ti?
- Por supuesto. Tiene la belleza sobria que tanto me gusta, así como una exquisitez de trato de todo el personal.
- Me lo imaginaba...¿Te parece que vayamos a cenar la típica comida gallega o prefieres algo diferente?
- Prefiero lo autóctono, sabes que uno de mis pecadillos es la comida. Se que debo moderar mis apetitos, especialmente el de esta hierba olorosa a la cual tengo demasiado apego..., me refiero al tabaco rubio americano.
- Te he comprendido querido amigo. Afortunadamente yo ya superé este tema en mi juventud.
- Me alegro por ti J.V.... ¿entonces vamos a cenar?
- Sí, cuando quieras.
Comenzamos a caminar. A los pocos metros nos adentramos en un túnel que delimita la catedral por uno de sus lados. Dicho túnel comunica con una escalera que une las diferentes cotas del terreno y supera el desnivel de la colina. Ya arriba nos dirigimos a un típico restaurante de la ciudad vieja. En el interior del mismo pedimos lo que deseábamos cenar. Ambos elegimos el típico caldo gallego tan reconfortante, aun cuando por la época y el calor pudiera parecer excesivamente calórico. Antes tomamos unos entrantes de sabrosos mariscos: almejas, vieiras, percebes...cocinados a la usual forma gallega, y un sabrosísimo pulpo a la gallega, bastante picante, acompañado con pimientos de Padrón, todo ello : - exquisito -.
- ¿Te parece que pidamos el típico “vino da terra”? – preguntó mi amigo.
- Bueno... pero creo que es un tanto ácido.
- Puede que no te guste mucho, pero considero que es mejor que El Ribeiro para acompañar ciertos platos. A mí me gusta..., le da más fuego a la digestión de los alimentos. Todo con moderación es positivo, pero siempre controlando tu la situación y no que ésta te controle a ti.
El camarero llegó con una botella de “vino da terra”, el cual sería el apropiado para acompañar el segundo plato según el criterio de M.A.. La descorchó y nos escanció una buena cantidad en las brillantes copas de vidrio reluciente.
La humeante sopa de caldo del primer plato fue sabrosa y riquísima. Para el segundo plato yo había pedido calamares rellenos y M.A, merluza en salsa verde. Cuando nos trajeron este segundo plato ya habíamos saboreado el vino tinto “da terra” cuyo sabor un tanto extraño para mí al principio, no resultó pesado a la larga.
Ya una vez en los postres ambos pedimos el típico queso de tetilla gallego al cual lo acompañamos con nueces y miel, a la manera típica de Burgos.
- ¿Qué tal la cena J.V.?
- ¡Magnífica... realmente excelente!
- Sí, ya veo que te ha gustado. Percibo el especial cariño del cocinero en su trabajo. – Le gusta lo que hace - , y eso se nota J.V., se nota por otras cualidades además del sabor.
- Si tu lo dices... ¿...?
Mi amigo quiso invitarme en esta ocasión, pidió la cuenta y pagó tan exquisito menú. Salimos del restaurante y nos dirigimos a una pequeña plaza donde se ya se habían colocado unas 300 sillas para el concierto de coros de la noche. El escenario y la plaza en conjunto permanecía vacío de gente, excepto algunos caminantes y el guardia de seguridad que cuidaba que no se hurtasen los componentes de los equipos acústicos y las otras cosas. El señor fue muy amable. Nos aconsejó que si deseábamos tener asiento en primera línea lo mejor era sentarse y esperar un buen rato, ya que después de las 22,30 horas la plaza se llenaría como siempre solía ocurrir, ya que el concierto comenzaba a las 23 horas.
Decidimos que el señor tenía razón y nos sentamos en las primeras filas, hablando de cosas efímeras y del buen clima que todavía permitía celebrar estas actividades lúdicas y culturales.
Transcurridas las 22.15 horas, la plaza se fue llenando, poco a poco al principio y con mayor número de personas a partir de las 22,30 horas como había vaticinado el guardia de seguridad.
Unos minutos antes de las 23 horas, se conectaron lo equipos electrónicos de acústica. Se encendieron muchas luces en la plaza y sin ninguna salvedad fueron subiendo los componentes del primer coro de la velada musical. Cuando ya estaban colocados en sus lugares respectivos subió el director del coro. Saludó al público, que le aplaudió efusivamente por ser muy conocido por anteriores veladas musicales, subió al atril y sin más preámbulos comenzó el concierto de habaneras.
Realmente los coros resultaron muy buenos y con mucho talento musical. Cantaron con arte diversas melodías de este género musical, el cual me resultaba un poco anticuado para mi gusto. Sin embargo tenía que reconocer que eso no impidió que llegase a saborear la exquisitez de unas músicas preciosas de otra época, cuando Cuba pertenecía al imperio colonial español.
Finalizaron los cantos corales. Nos levantamos y como la noche acompañaba, decidimos ir caminando hasta el auditorio de música de Santiago, que queda en las afueras de la ciudad vieja; en una zona ajardinada muy hermosa, con colinas redondeadas, árboles, flores y cuidado césped. Todo ello cercano a unas lagunas de agua dulce donde entonces había: cisnes blancos, gansos y patos.
- La noche es estupenda... –expresé con agrado.
- Efectivamente... es una de esas noches que apetece caminar y filosofar un poco sobre la vida y esas circunstancias y hechos no cotidianos... – a propósito- ¿cómo te sientes al estar tan lejos de Valencia..., la añoras?.
- No. En absoluto. Creo que he tenido suerte al venir a Galicia y muy especialmente a Santiago de Compostela. Esto ha permitido que nos hayamos vuelto a encontrar... ¿Tu ya conocías esta ciudad con anterioridad?.
- ¡Sí!. Ya vine en diversas ocasiones. Se encuentra relativamente cerca de Palencia, y cuando dejo a mi madre con su familia aprovecho alguna ocasión para venir a Galicia. Y puedo asegurarte que Santiago es el lugar en el cual suelo quedarme por más tiempo. Sin desdeñar otras ciudades y las preciosas Rías Bajas.
- Tienes razón. Las rías son realmente hermosas. – puntualicé con deleite recordando la belleza de los entornos de esos espacios naturales que había visitado unos días antes.
El tema de la conversación se fue derivando hacia los temas que tanto nos interesaban. Ya situados en ellos le pregunté sobre la tan llevada y traída palabra :” Iniciación.” Quería saber qué era en realidad lo que ocultaba este término un tanto críptico y velado.
- ¿La iniciación?, - buena pregunta J.V., verás...-. En si misma indica el inicio hacia algo nuevo y puede hablarse de ella relacionada con actividades cotidianas, laborales e incluso banales, pero creo que lo que tu quieres saber es qué significa -iniciación- desde el punto de vista metafísico y espiritual, ¿no es así querido amigo?.
- ¡Así es!
- Bien..., entonces deberemos aceptar “a priori” la inmortalidad del alma y la transmigración del principio vida autoconsciente de un cuerpo a otro. Así hasta que en una vida de expresión, en un tiempo determinado y después de sucesivos intentos de acercamiento al alma, o Yo Superior, decide ésta y los Seres Superiores que el discípulo integrado, es decir: el hombre o mujer físicos, se encuentra preparado para una renovación y aportación de energía, conocimiento y poder. Porque son poderes los que se transfieren, no lo olvides nunca J.V.. Poderes que se otorgan a través del alma, que es el verdadero discípulo y no el ser exterior.
- Sigo tus explicaciones... continúa...
- Como te iba diciendo, entonces, en esa vida determinada, se eligen dos padrinos y un hierofante. Todos Ellos son Maestros Ascendidos y Discípulos del Cristo. Seres que antes fueron humanos como tu y como yo. Uno de Ellos te ha observado durante varias vidas y decide apadrinarte, pero siempre y hasta la tercera iniciación es El Cristo quién actúa de Hierofante. El es quién demanda energía y quién pide permiso al Gran Ser, al Padre de los cristianos, para que de El se envíe una evocación o envío de energía muy concreta. El Cristo recibe esa energía, la canaliza en Sí Mismo, aportándole su “peculiar vibración personal” y la reenvía a los dos padrinos presentes quienes canalizan la misma, aportando sus vibraciones particulares antes de transferirla al neófito. Dicha energía podría ser demasiado poderosa, peligrosa e incluso mortal si llegase pura al nuevo iniciado...
- ¿Eso es todo?
- ¿Te parece poco? – se calló, meditó unos instantes y prosiguió a continuación: - Es todo lo que se puede decir sin incumplir el voto de silencio de todo iniciado...
Permanecí en respetuoso silencio ante sus últimas palabras. No pretendí saber más. Entendí que había cosas para las cuales no estaba preparado. Bastante hacía mi amigo en darme todos estos detalles. Entonces recordé sus palabras respecto a la tercera iniciación y le pregunté:
- Me has comentado algo sobre la tercera iniciación, ¿qué es lo que ocurre en ella?.
- Sólo puedo decirte que yo tuve la fortuna de tener la visión personal del Señor de los Días, aunque todavía no he pasado la tercera iniciación..., vi al Iniciador Uno, al Bendito Sanat Kumara... cuando lo vi me postré a sus pies y le dije: Maestro..., El me miró con una mirada que nunca jamás podré olvidar y me respondió: ¡ Levántate M.A...., nadie se postra ante los pies de uno igual!. Me levanté, y me puse a llorar de la emoción.
- ¿Cómo es El?
- Recuerda J.V. que su vehículo más inferior es el cuerpo etérico radiante, no el físico, Hay tantas leyendas que hablan o hablaron de El..., su conocimiento se veló muy especialmente en las leyendas y cuentos de todas las épocas. En especial me gusta ese de las Mil y Una Noches, que le describe como un Príncipe Azul... ya que ese parece ser el tono de su piel, que yo mismo vi, si es que pudiera denominarse piel a la expresión radiante de un Ser tan Perfecto, que posee tantas perfecciones. Parece ser que su raza procede de Venus. Se dice que allí hubo hace millones de años una civilización como hoy hay una aquí en la Tierra. En apariencia es un poco más bajo de estatura que la media de la raza humana...
M.A. se calló. Yo no quise romper este silencio. Caminábamos en total silencio en dirección al auditorio y a los bellos parajes antes descritos donde se ubica este edificio. De pronto mi amigo comenzó a mirar a derecha e izquierda, a ambos lados de la amplia calle. Como haciendo esfuerzos para no romper el sagrado momento en que nos encontrábamos, al fin comentó:
- En estos momentos al hablar del Más Grande del Planeta, toda la vida circundante responde: Hay una luminosidad etérica que nos está acompañando unos 15 ó 20 metros por delante y otros tantos por detrás y así como por ambos lados. Esto que te digo es totalmente cierto.¡lástima que no puedas verlo como yo!...
Apenas acababa de decir estas palabras cuando del fondo de la calle surgieron cuatro hombres, aparentemente parecían jóvenes de unos veintitantos años, pese a la distancia y a la poca luz. Casi diría que su aspecto era un tanto extraño y hostil por su rudo caminar. Pudiendo ir por cualquiera de las aceras laterales se colocaron justo en el centro de la calle como nosotros. Si seguían ese camino chocaríamos ambos grupos. La distancia se fue acortando hasta quedar a unos escasos 50 metros. Ahora sí podía distinguir sus rasgos y actitudes, evidentemente mi primera apreciación fue la correcta. Sin duda, intentaban algo malo. Nos acercamos a una de las aceras laterales de la calle y ellos en la distancia hicieron lo mismo. Por tanto no me equivocaba de su actitud beligerante. Mi corazón comenzó a latir con fuerza. Miré a mi amigo y ambos callados seguimos caminando hacia ellos. Apenas quedaban sino unos pocos metros cuando casi a la distancia de tocar sus cuerpos, hicieron algo insólito. Saltaron a los lados y en direcciones divergentes como si algo o alguien les hubiese dado una potente sacudida eléctrica en la espalda o nalgas. Nos miraron con terror, -esto lo puedo asegurar-. Aceleraron su paso y cuando estuvieron a nuestras espaldas salieron corriendo como si un toro bravo les pisase los talones.... Me sentí aliviado. Mi corazón bombeaba más tranquilo. Miré a mi amigo y éste me dijo:
- ¿Has visto eso?
- ¿Qué si lo he visto?. ¡ Por supuesto que sí!. Te juro que pensé que iban a atacarnos con algún arma y a robarnos.... no pensé tanto en lo del dinero sino en que peligraba mi vida..., nunca me ocurrió algo así.
- Aun sin ver el aura has tenido una apreciación correcta. Algo en ti te ha prevenido.- y matizó a continuación: - Te puedo asegurar que observé sus auras. Eran de un color rojo sanguíneo mortecino y amenazador de muy bajo nivel. Sin ninguna duda nos iban a asaltar. Por otros matices del color intuyo que llevaban intenciones muy, muy negativas con respecto a nosotros..., pero al llegar a pocos metros la energía de bendición del Gran Ser nos ha protegido, - te lo puedo asegurar-, esa Energía ha enviado un mensaje a sus cuerpos y éstos han cambiado, horrorizados su camino. Han visto la poderosa Luz del Maestro de Maestros y el miedo les ha paralizado y aterrorizado.
Pensé que lo que decía podría ser cierto. Sentí ese miedo paralizador cuando esos personajes se acercaron hostilmente a nosotros. Algo en mí me decía que llevaban armas, pero eso no lo podría afirmar.
- Te lo dije J.V., la Luz del Maestro es algo real. Cada vez que hablas de Ellos aparece esta luz. Hoy, sin nosotros quererlo, hemos tenido una muestra práctica de su poder.
Me sentí aliviado y más tranquilo. Llegamos hasta la zona donde se ubica el Auditorio de Santiago y la conversación continuó durante un largo rato. Después regresamos a la ciudad hablando de lo ocurrido. Yo no podía entender ese Poder y ver esa “luz” de la cual hablaba tan expresivamente mi amigo, pero aquel recuerdo me marcó para siempre y todavía, a través de los años, lo llevo en mi corazón.
Hoy, años más tarde de aquellos hechos, en otras circunstancias de vida y ya desaparecido mi gran amigo e instructor, sé un poco más de las cosas del mundo de Dios, que antes de conocerlo. Este gran amigo, M.A., hizo que se me abriesen de par en par las puertas a una nueva realidad, más amplia y definidamente sagrada y eterna. Porque todo lo que enmarca las Vidas de estos “Seres”, es algo que se escapa a nuestro común raciocinio y está muy por encima de lo que podemos imaginar.







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EPILOGO


Poco queda por narrar de mis experiencias con M.A., pero si es cierto eso de que existe una dimensión más allá de la muerte, denominada Devachán, donde se dice que descansan y recuperan las almas iluminadas; allí estará descansando, sin duda, el alma de mi amigo, hasta una próxima expresión de vida en el plano terreno y físico.
Creo recordar como un lejano eco sus últimas palabras de aliento e instrucción, la postrera vez que le vi en vida:

“ ... Querido amigo..., cree siempre en el Amor, como algo sustancial, real y omnipresente. Sea cuales fueren las circunstancias futuras de tu vida, entorno familiar, personal, económico y social. Llegue a ti la gloria y fama o la desgracia y desdicha. Todo esto es efímero y pasajero. Recuerda que si crees en él, en ese Amor, éste a la larga te bendecirá mucho más de lo que tus más exaltados sueños pudieran imaginar, - ya lo verás-. Ese Amor es el mismo que El Cristo expresó en su máxima pureza, y como bien afirmó el Maestro Amado, comprobarás que éste es el Camino, la Verdad y la Vida...”



“También a ti querido amigo, va el agradecimiento y reconocimiento de mi corazón” .
“IN MEMORIAM”
Abril 2005