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domingo, 6 de abril de 2014

CREAR EL ENTORNO


Tu conciencia está ligada a una familia de otras concien­cias. Muchas de estas conciencias se están manifestando ac­tualmente en forma física sobre la Tierra. Tu familia puede no ser la familia física en la que naciste. Muchos de ustedes ya han descubierto su propia familia espiritual, artística o creativa. Elegiste a tus padres para completar ciertas estruc­turas kármicas. Elegiste a tus padres, sencillamente porque eran vehículos disponibles para que manifestaras tu con­ciencia sobre la Tierra en un momento particular.

El momento astrológico en el que elegiste nacer es una herramienta importante que utilizaste para que ciertas es­tructuras kármicas actuaran dentro de tu sistema de manera que pudieras complementarlas. A veces elegiste a tus padres sencillamente porque te permitían nacer en el preciso mo­mento que permitiría a las energías de los planetas activar estructuras dentro del sistema que deseas completar en esta vida.

Tú utilizas a las estrellas. Ellas no te utilizan a ti. Tú no eres su víctima. Eres su creador. Tú te alineaste con su ener­gía, de manera que la influencia que tuvieran sobre tu con­ciencia humana fuera coherente con aquellas tareas que te impusiste para esta vida. Puedes utilizar tu carta astrológica (carta natal) para darle pistas a tu mente consciente con res­pecto a las estructuras que elegiste completar en tu expe­riencia de vida presente. Las estructuras estaban allí, laten­tes dentro de tu sistema mental. Las estrellas no crearon la estructura. Utilizas las estrellas para activar las estructuras para poder completarlas.

Hay fuerzas en el Universo que son tan naturalmente una parte de la Creación como lo es tu cuerpo humano. Estas fuerzas también son conciencia, existen en la naturaleza, afec­tan y son afectadas por el flujo de conciencia, así como tu con­ciencia las afecta y es afectada por ellas. Estas fuerzas existen en todos lados y afectan todo. Tu propia conciencia puede afectarlas y ellas pueden afectarte. La ciencia de la astrología estudia las fuerzas de los planetas sobre la conciencia.

Las fuerzas astrológicas no son las únicas que afectan tu conciencia en la naturaleza. Además del efecto de tus expe­riencias de vidas pasadas sobre tu conciencia individual, la influencia de tus guías espirituales y maestros, los efectos astrológicos de los planetas tanto sobre tu nacimiento como sobre tu vida diaria, hay otras fuerzas en la naturaleza que son parte del flujo de conciencia en el que existes. Estas fuer­zas afectan tu energía, tus pensamientos y sentimientos. Te rodean. La fuerza invisible más obvia de las que te afectan es la gravedad. Es la que te mantiene sobre la Tierra.
Hay otras fuerzas —además de la gravedad— que tam­bién afectan tu conciencia. No eres la víctima de ninguna de estas fuerzas. Son parte del juego que creaste. Tu tarea está en trabajar en armonía con ellas, en mantenerlas, en no ir en contra de ellas.

Hay lugares en el planeta donde la energía es muy alta, donde la nube de la dualidad es muy delgada. Estos lugares te energizan. Son lugares por donde la Tierra respira, donde la energía de la Tierra es liberada. Cuando te hallas en uno de estos sitios te sientes energizado. De la misma manera hay lugares donde la Tierra toma energía. En estos sitios tu conciencia se siente disminuida.

Cada lugar tiene una vibración específica ya que cada uno es una parte de la conciencia. Al igual que tú, como in­dividuo, resuenas a una cierta vibración, así lo hacen los lu­gares físicos. Cuando te hallas trabajando con cualquiera de las técnicas mencionadas en este libro te sugerimos encuen­tres un sitio que resuene en armonía con tu vibración. Hay lugares en tu hogar donde te sientes más cómodo que en otros. Tómate el tiempo para encontrar estos lugares. Puede que necesites cambiar la disposición de los muebles en tu ca­sa para que sea cómodo para ti descubrir el lugar preciso donde te sientas energizado y alerta o despierto. A medida que estés más alerta y consciente, puede que con el tiempo, decidas incluso mudarte de casa. El lugar donde vives y los elementos con los que te rodeas tienen su efecto sobre tu conciencia.

Si te has rodeado de recuerdos de tu pasado personal, es menos probable que avances rápidamente. Algunos elemen­tos del pasado pueden inspirarte. Manténlos. Otros elemen­tos de tu pasado pueden contener memorias o activar emo­ciones que te deprimen. Deshazte de ellos. Suelta la negatividad del pasado. Limpia tu casa. Haz del lugar en que vi­ves un lugar en el que te sientas energizado y vivo. Rodéate de cosas qué te inspiren, que le traigan alegría. Sería mejor vivir en una habitación vacía, que puedas llenar con tu pro­pia conciencia, que vivir rodeado por cosas que —no impor­ta cuán levemente— te depriman.

Hazte un propósito de recorrer tu casa, tu oficina, tu lu­gar de trabajo, tu auto y cualquier otro lugar físico donde pa­ses tu tiempo. En cada uno de estos lugares concentra tu aten­ción por un momento en cada elemento que te rodea. Pregún­tate qué pensamiento, qué emoción o sentimiento ese elemen­to provoca en ti. Si te inspira, te eleva o te alegra, manténlo. Si es neutral y útil desde un punto de vista práctico y te permite avanzar o facilitarte la vida o hacer tu trabajo más eficiente, manténlo. Límpialo. Hazlo atractivo a la vista.


Pero si un elemento —no importa cuán útil o práctico sea— te deprime, te recuerda una experiencia negativa, o te conecta con una persona por la cual sientes alguna animosi­dad o alejamiento, deshazte de él. Limpia el lugar en el que pasas tu tiempo. Haz una lista de elementos que quieras o necesites para hacer que un lugar particular se vuelva más compatible con una actitud positiva y un eficiente método de funcionamiento. Sería mejor prescindir de elementos que uno desea, que tener cerca elementos que deprimen tu conciencia.

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